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Recordando a Allende. Es la hora de Honduras y A. Latina

Recordando a Allende. Es la hora de Honduras y A. Latina

En ocasiones hay que alejarse de los jardines, de la paz. A veces hacen falta las crónicas de guerra para salvar los niños en los parques a cualquier hora del día, los novios que van de playa en el verano ardiente, la televisión junto a la familia.

No importa que el acomodado burgués se encoja de hombros. Él no sabe, pero podría saber. Quién sabe si al final se sume y diga que no, que no le gustan la fuerza ni la violencia, ni las patadas en el costillar de la gente. ¡Quien sabe¡.

Hoy recordábamos a Salvador Allende. América Latina toda está con la vista en Honduras. Parecía que la historia de la bota y la bala quedarían en el pasado; pero no, el hombre es un animal de costumbres, se acostumbra a las grandes cuentas en los bancos, a los privilegios en grande y si alguien dice que se hará una consulta popular tiemblan por perder sus costumbres. Enseguida buscan aliados, en los cuarteles y bajo algunas sotanas. Siempre salen los hombres de negro, los que debían ser los más puros en nombre de su dios, pero no, dios no está muchas veces con los pobres, ¿recuerdan al poeta?.

 

 

Allende

 


Para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que congregar todos los odios
y además los aviones y los tanques
para batir al hombre de la paz
tuvieron que bombardearlo hacerlo llama
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que desatar la guerra turbia
para vencer al hombre de la paz
y acallar su voz modesta y taladrante
tuvieron que empujar el terror hasta el abismo
y matar más para seguir matando
para batir al hombre de la paz
tuvieron que asesinarlo muchas veces
porque el hombre de la paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
tuvieron que imaginar que era una tropa
una armada una hueste una brigada
tuvieron que creer que era otro ejército
pero el hombre de la paz era tan sólo un pueblo
y tenía en sus manos un fusil y un mandato
y eran necesarios más tanques más rencores
más bombas más aviones más oprobios
porque el hombre del paz era una fortaleza

para matar al hombre de la paz
para golpear su frente limpia de pesadillas
tuvieron que convertirse en pesadilla
para vencer al hombre de la paz
tuvieron que afiliarse para siempre a la muerte
matar y matar más para seguir matando
y condenarse a la blindada soledad
para matar al hombre que era un pueblo
tuvieron que quedarse sin el pueblo. 

   

                       (Mario Benedetti)

 

 

 

 

Imagen: Bombardeo al palacio de la Moneda, Chile, 1973

 

 

 

 

 

 

 

 

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