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Hoy, lecturas frente al mar. Plaza de Armas. Nicolás Guillén

La Plaza de Armas de la Habana Vieja, frente al Palacio del segundo Cabo, será escenario hoy a las 5.00 de la tarde de Lecturas frente al Mar, con Cantos de Revolución, de Nicolás Guillén.

Del Centro Dulce María Loynaz, en ciudad de La Habana, nos llega la información. La presentadora será Nancy Morejon ;

la editora, Eliana Dávila y el conductor, Edel Morales

 LA MURALLA

 Para hacer esta muralla,

tráiganme todas las manos:

los negros, sus manos negras,

los blancos, sus blancas manos.

Ay,

una muralla que vaya

desde la playa hasta el monte,

desde el monte hasta la playa, bien,

allá sobre el horizonte.

 

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—Una rosa y un clavel...

—¡Abre la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—El sable del coronel...

—¡Cierra la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—La paloma y el laurel...

—¡Abre la muralla!

—¡Tun, tun!

—¿Quién es?

—El alacrán y el ciempiés...

—¡Cierra la muralla!

 

Al corazón del amigo,

abre la muralla;

al veneno y al puñal,

cierra la muralla;

al mirto y la yerbabuena,

abre la muralla;

al diente de la serpiente,

cierra la muralla;

al ruiseñor en la flor,

abre la muralla...

Alcemos una muralla

juntando todas las manos;

los negros, sus manos negras,

los blancos, sus blancas manos.

Una muralla que vaya

desde la playa hasta el monte,

desde el monte hasta la playa, bien,

allá sobre el horizonte...

 

 LECTURA DE DOMINGO

 

 He leído acostado

todo un blando domingo.

Yo en mi lecho tranquilo,

mi suave cabezal,

mi cobertor bien limpio,

tocando piedra, lodo, sangre,

garrapata, sed,

orines, asma:

indios callados que no entienden,

soldados que no entienden,

señores teorizantes que no entienden,

obreros, campesinos que no entienden.

 

Terminas de leer,

quedan tus ojos fijos

¿en qué sitio del viento?

El libro ardió en mis manos,

lo he puesto luego abierto,

como una brasa pura,

sobre mi pecho.

Siento

las últimas palabras

subir desde un gran hoyo negro.

 

Inti, Pablito, el Chino y Aniceto.

El cinturón del cerco.

La radio del ejército

mintiendo.

Aquella luna pequeñita

colgando suspendida

a una legua de Higueras

y dos de Pucará.

Después silencio.

No hay más páginas.

Esto se pone serio.

Esto se acaba pronto.

Termina.

Va a encenderse.

Se apaga.

Va a nacer.

 

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