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Eternamente un joven rebelde

Eternamente un  joven  rebelde

 

 

 

Manuel Álvarez Álvarez se le ilumina la mirada y se le enciende la palabra cuando habla de la historia de la Asociación de Jóvenes Rebelde, en aquellos tiempos de alzados contrarrevolucionarios y de sabotajes. Era una época verdaderamente heroica y él tuvo el privilegio de ser protagonista.

El primer paso fue el 30 de agosto de 1959 cuando se emitió un documento del Departamento de Instrucción del Ejército Rebelde, que presidía el Che, argumentando la necesidad de crear una organización adscrita al Ejército Rebelde, al frente de la cual estaría el comandante más joven de la Sierra Maestra, Yoel Iglesias.

Se da a conocer públicamente la constitución de la organización el 16 de diciembre de 1959. Era semimilitar. Manuel recuerda las marchas cerca de la actual fábrica de tabaco vestidos con uniforme verde olivo.

Él estuvo entre los fundadores de la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR) en Pinar del Río, desde Guanajay hasta Mariel, uniendo a muchachos que provenían del movimiento 26 de Julio, el Directorio Revolucionario 13 de marzo y la Juventud Socialista Popular.

La función que tenía la AJR era la de organizar a los que no estudiaban ni trabajaban como herencia del anterior sistema. Había que prepararlos y ayudarlos con ideas revolucionarias.

No se le olvida el primer acto público de la AJR en La Habana. Él estaba allí y escuchó las palabras del Che que fue quien lo clausuró y expresó que de esa gran masa dependía el futuro de la naciente revolución, pues debían acometer nuevas tareas.

Para Manuel el 21 de octubre de 1960, fecha de la primera plenaria nacional de la AJR, fue un paso trascendental en la historia del país debido a la unidad del movimiento juvenil cubano, pues se lograba que dejaran de pensar por grupos separados y se unían todas las fuerzas.

Entonces, la AJR dejó su carácter semimilitar y pasó a ser la organización política de la juventud cubana, estructurada en brigadas en centros de trabajo y de estudio. Por ello, desde esa fecha este sector de la sociedad ha estado a la vanguardia.

¿Qué tareas tenía la AJR?
"La constitución de las Brigadas Juveniles de Trabajo Voluntario; el Movimiento de los Cinco Picos, había que subir cinco veces el Pico Turquino como muestra de decisión y voluntad; también estuvo la creación del batallón fronterizo en Guantánamo.

"Recuerdo como tocábamos en las puertas de madrugada y las tareas eran para cumplirlas en el momento. Llegamos a la casa de un joven que no pudo ir, se quedó hasta sin voz cuando le dijimos que debía salir ya para Guantánamo.

"Un requisito era no tener hijos para esa tarea, sin embargo, hubo otro que tenía uno y dijo que iba.

"También había que mandar jóvenes para entrenarse en el arma conocida como cuatro bocas y para la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias. Con otros teníamos que hablar para que se prepararan como pilotos de aviones de combate en la antigua Unión Soviética. Hasta desmochadores de palma y cercadores de planes lecheros tuvimos que preparar.

"No sé cómo podíamos soportar tantas horas sin dormir por las muchas cosas que había que hacer y en tiempo récord".

Pero Manuel fue también miembro de la Comisión Provincial de Alfabetización y trabajó con las brigadas Conrado Benítez. "Eran tiempos difíciles, existían alzados en La Palma y San Cristóbal. Allí teníamos alfabetizadores y ninguno se rajó", dice con firmeza.

También fundador de la UJC, que cumple 50 años
"El 13 de marzo de 1962 Fidel habló en la Universidad de La Habana de la necesidad de que la AJR adoptara el nombre de Juventud Comunista. El primer congreso de la AJR se convocó del 29 de marzo al cuatro de abril de ese año, en el salón de embajadores del Hotel Habana Libre. El comandante Yoel Iglesias lo presidía. Recuerdo el bullicio y el baile que armamos cuando se dijo lo del cambio de nombre; pero lo que vino a continuación no fue fácil.

"Después de eso llegué a las brigadas en el campo de Viñales y me decían: `Joven rebelde sí, pero comunista no´. Hubo que hacer mucho trabajo político y explicarles: `Tú no quieres escuelas para todos los niños, atención médica gratuita y que la tierra sea del que la trabaja, entonces tú eres comunista´.

"La campaña contra el comunismo era feroz. Había unas publicaciones en las que aparecía una fiera roja descuartizando a los niños, la contrarrevolución y la CIA echaron a rodar todo tipo de bolas, como que se iban a llevar a los menores para la URSS y cosas por el estilo".

Manuel, que habla todo el tiempo en tercera persona, integró el primer Buró Provincial de la UJC y recuerda la férrea disciplina de esos tiempos. No se podía llegar tarde a una reunión ni dejar una tarea sin cumplir.

Los dirigentes de la organización no tenían carros en que moverse, tampoco cobraban, el que tenía una situación económica difícil recibía una ayuda.

Para usted ¿qué son los jóvenes?
"El Che lo dijo, sin el concurso de ellos es imposible el avance de la Revolución, y ahora sigue siendo así. Hay quienes dicen que la juventud está perdida, hay miles de jóvenes buenísimos, lo que ocurre es que los que se desvían se notan más".

Pero es innegable que hay un segmento que está pero como que no está, no participa. Como presidente de la comisión de fundadores qué le diría a los cuadros de hoy.
"Lo principal es escuchar cómo piensan, dialogar con ellos, orientarlos y que no pierdan su protagonismo, que siempre tengan tareas. Hay países del mundo donde los jóvenes protestan porque no pueden estudiar, y los cubanos tienen eso garantizado.

"Aquí hay un profesor que fue a ver a su hijo a Australia y tuvo allá una afección cardíaca de peligro para su vida. Su mayor dolor era que iba a embarcarlo económicamente por la operación. Estas son realidades muy ajenas a nuestros jóvenes".

Usted a sus 70 años sigue trabajando con ellos en la residencia estudiantil de la Universidad. ¿Por qué?
"Soy un eterno joven rebelde. Estoy responsabilizado con el trabajo educativo de miles de becarios, incluidos extranjeros. Se trata de la atención personalizada a dificultades que ellos tengan de salud, problemas docentes, de participación. Interactúo con profesores y también con la FEU, cuando tengo un criterio sobre algo lo digo, como siempre he hecho.

"En la residencia se realizan conver-satorios sobre alcoholismo, drogas, VIH- Sida, con especialistas en esas materias. También se hace trabajo político y hay una emulación estudiantil".

Manuel es un archivo de historia. En octubre la universidad Hermanos Saíz Montes de Oca cumplirá 40 años y recuerda sus orígenes. Él trabajaba con el comandante Julio Camacho Aguilera, quien llegó un día y le dijo: "Debemos crear la Universidad, pero no tenemos aulas, albergues, laboratorios, carros, ni profesores, no obstante hay que iniciarla, pues de lo contrario no se hará nunca".

Entonces les prestaron, en lo que es hoy el politécnico Tranquilino Sandalio de Noda, un aula y un albergue y captaron a un grupo de jóvenes trabajadores como alumnos.

Para allá se fue Manuel y pasaron 15 días aburridos debajo de los árboles esperando por los profesores de La Habana, hasta que a la tercera semana llegó uno de Química, otro de Inglés y empezaron las primeras clases.

Pero Camacho también le pidió que estudiara Agronomía, y se hizo agrónomo. Ha pasado mucho tiempo, sin embargo, este hombre que ha sido delegado a varios congresos del Partido Comunista sigue entre jóvenes, pues considera que ayudar a formarlos es tarea fundamental.

Creó una familia con cinco hijos e igual cantidad de nietos. No quería de ninguna manera ser entrevistado, nos propuso buscar a otros fundadores de la UJC, pero le dijimos que no, que lo queríamos a él. Su prestigio y trayectoria bien se lo merecen a pocos días del cuatro de abril.

 

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