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¿SI EL AGUA QUE TOMA SU FAMILIA FUERA ENVENENADA?

¿SI EL AGUA QUE TOMA SU FAMILIA FUERA ENVENENADA?

 Los civiles pagan la culpa de guerras lanzadas por el petróleo y otros recursos. Sobre la guerra biológica y sus inhumanas prácticas el norteamericano William Blum ha escrito decenas de libros.

En la siguiente dirección http://revcom.us/a/v23/1120-29/1127/biowar_s.htm aparecen algunos de esos hechos que pocas veces se publican en los grandes medios:Agua envenenada. Aunque el gobierno y la prensa estadounidense no lo llamen guerra biológica, eso es precisamente lo que es.

Durante "Tormenta del Desierto", las fuerzas militares de la coalición encabezada por Estados Unidos apuntaron contra el sistema de agua y la red eléctrica de Irak; destruyeron completamente 11 de las 20 centrales eléctricas y dañaron seis.

En palabras de un socorrista iraquí: "Se destruye la infraestructura de un país, y las aguas negras llenas de microbios inundan las calles; se impide que los niños tengan agua pura; se crea desnutrición; se impide que entren medicinas al país.

Todo eso es un excelente caldo de cultivo para la enfermedad y la muerte".Las sanciones impuestas después de la guerra han bloqueado la reconstrucción de la infraestructura. La contaminación del sistema de agua y la escasez de alimentos y medicinas ha causado un dramático aumento en las enfermedades, la inanición y la muerte a lo largo y ancho del país. La ONU calcula que unos 5000 niños iraquíes mueren al mes debido a esta situación.Proyectiles radiactivos.

Estados Unidos estrenó una nueva arma en la guerra del Golfo Pérsico: proyectiles antitanques de un material radiactivo llamado "uranio agotado"(DU). Según el ejército, no había peligro de radiación, pero al detonar, los proyectiles sueltan un polvo altamente tóxico que se inhala o ingiere; permanece en el cuerpo y causa cáncer del pulmón y de los huesos, y males del riñón.

Las fuerzas armadas yanquis descargaron 860.590 proyectiles de uranio agotado en la guerra del Golfo. Centenares de toneladas de casquillos quedaron en Irak y Kuwait, y han convertido la región en un enorme basurero tóxico.

 Un estudio iraquí de agosto de 1995 informó a la ONU del aumento dramático del cáncer y otras enfermedades en el sur de Irak. Los funcionarios de la salud dicen que el nivel de radiactividad en la región es "150 a 200 veces mayor que lo normal" y que "el cáncer ha aumentado 10 veces en los últimos años".

The Nation informó: "Un informe secreto de la Comisión Británica de Energía Atómica que se filtró al periódico Independent de Londres en noviembre de 1991 advirtió que la cantidad de uranio agotado que quedó en el golfo Pérsico podría provocar 'potencialmente 500.000 muertes' por el aumento de cáncer".

Otra investigación (de la Asociación Operación Escudo del Desierto/Tormenta del Desierto) encontró que de los 10.051 veteranos de la guerra del Golfo que sufren de enfermedades misteriosas, el 82% entró a vehículos capturados del enemigo y probablemente se expuso a municiones de uranio agotado.

Nubarrones tóxicos sobre el Golfo y el síndrome de la guerra del Golfo. Tras la guerra del Golfo, docenas de miles de soldados y reservistas experimentaron problemas médicos debilitantes y a veces mortales: colapso del sistema inmunológico, problemas respiratorios, fuertes dolores de los músculos y articulaciones, dolor de cabeza, diarrea, mareos, cansancio, pérdida de memoria, úlceras de la piel, y problemas del intestino y del corazón.

 Se dieron casos de cáncer y muchos niños nacieron con defectos. Ahora esas enfermedades se conocen como el síndrome de la guerra del Golfo. En marzo de 1996, más de 80.000 veteranos lo padecían.

Las causas del síndrome no están del todo claras, pero los investigadores están convencidos de que es el resultado de exponerse a sustancias químicas y tóxicas en la guerra.Las fuerzas militares bombardearon instalaciones químicas, biológicas y nucleares en Irak. (Según una investigación del Senado, bombardearon 18 instalaciones químicas, 12 instalaciones biológicas y cuatro instalaciones nucleares).

Los vientos llevaron esas sustancias a grandes zonas de Irak, Kuwait, Arabia Saudita e Irán. Algunos veteranos dicen que los ataques de misiles iraquíes contra Estados Unidos y las fuerzas de la coalición también causaron la difusión de sustancias tóxicas.

Es innegable que los altos funcionarios del gobierno y los oficiales militares estaban conscientes de que las tropas se exponían a sustancias químicas tóxicas, pero no lo admitieron hasta 1996 (cinco años después de la guerra).

Por otra parte, muchos veteranos opinan que sus males son el resultado de ser conejillos de indias para cocteles de vacunas: vacunas experimentales para "protegerse" de las armas químicas y biológicas iraquíes. 

4 comentarios

Zenia -

Zuriñe. Es horrorosa esta postmodernidad con guerras quirúrgicas lanzadas desde la omnipotencia mayoritariamente, con su aderezo de mentirillas a lo Ben Laden y otros pretextos.
Lo del Líbano es solo un botón de muestra. Ojalá fuera el último... pero cada vez las prácticas revisten formas más violentas.

Zuriñe -

Si, desgraciadamente es la manera de ganar guerras rápidas ahora. Muchos son los soldados enfermos, de la entonces Guerra del Golfo, que están protestanto ante la Administración Bush. Hace poco vi un programa de tv sobre ello. Y claro, la destrucción de las infraestructuras y lo más duro para un país, también se vió en la contienda del Líbano. Ya no mueren soldados en las guerras, son los civiles las víctimas. Son las nuevas guerras del siglo XXI.

Zenia -

Omar
La guerra biológica es prima hermana de la tortura. Resulta que ahora según Bush sumergir la cabeza de un prisionero en el agua no es tortura.
Cada vez esta administración se encamina en vìas màs violentas para ejercer su hegemonìa mundial. Comparto este reporte publicado en EL TIEMPO, BOGOTÀ:

Bush y la tortura
http://www.elcomercio.com/noticiaEC.asp?id_noticia=65401&id_seccion=1
Por Enfoque Internacional

El Tiempo , Bogotá, GDA

Mientras en las Naciones Unidas el presidente de Estados Unidos, George Bush, defendía la guerra contra el terrorismo, su administración y el Congreso estadounidense discuten los alcances de uno de los instrumentos de combate más polémicos: el tratamiento de prisioneros. Después de los ataques del 11 de septiembre del 2001, el Congreso y la opinión pública de EE.UU. le dieron a Bush amplios poderes para conducir la guerra contra el terrorismo. Pero este apoyo comenzó a flaquear, entre otros factores, por la revelación de sistemáticas violaciones de los derechos humanos de los detenidos.

Las aberrantes imágenes de los presos iraquíes de Abu Ghraib, el limbo jurídico de los recluidos en la prisión de Guantánamo y las posiciones oficiales de altos asesores legales de Bush confirmaron al mundo que, en aras de garantizar seguridad, los mínimos estándares en la conducción de una guerra serían desdeñados. Es el resultado esperado cuando se concentra todo el Poder en una sola cabeza. Pero el PoderJudicial y el legislativo han empezado a restringir la laxitud de la política de Bush frente a la tortura de prisioneros y su derecho a un juicio.

Una decisión de la Corte Suprema confirmó que todo detenido en la guerra contra el terrorismo está sujeto a la Convención de Ginebra, lo que llevó al Gobierno de Estados Unidos a proponer una ley para saltarse esta norma internacional. Ginebra prohíbe explícitamente el tratamiento cruel y los ultrajes contra la dignidad personal de los detenidos en una guerra. Lo que Bush busca es permitir que organismos como la CIA empleen ‘métodos agresivos de interrogación de los prisioneros’. En otras palabras, tortura.

La increíble rebelión de tres senadores republicanos con fuertes credenciales de guerra -un ex ministro de la Naval, un ex prisionero en Vietnam y un ex juez militar- muestra que la postura de desconocimiento de las leyes internacionales no es unánime en la coalición neoconservadora que hoy gobierna a Estados Unidos.




omar -

El Imperio tiene tal desprecio por la vida, que da asco. Su unico valor es el dinero. Muchas Gracias Zenia por traernos estas reflexiones.

Un beso desde Buenos Aires

Omar