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DE ESPAÑA A CUBA.TRANSCULTURACIÒN E IDENTIDAD

DE ESPAÑA A CUBA.TRANSCULTURACIÒN E IDENTIDAD

Un elemento caracterìstico de la ciudad de Pinar del Rio, que cumple 140 años el diez de septiembre, son los portales. En los ultimos tiempos se ha pensado en construir un bulevard en la ciudad; pero numerosos especialistas: arquitectos, ingenieros, consideran que la propia calle Marti, con sus amplios portales y red de tiendas, es un bulevard natural.

En los primeros tiempos de la colonización, la zona occidental era, desde el punto de vista geográfico-económico, un extenso territorio de tierras vírgenes, mayoritariamente fértiles en las que alternaban lomas y llanos con una rica vegetación.

Fue en esas llanuras donde se inició la actividad económica, que por sus características, incentivó el aumento poblacional de modo notable.

La dificultad en la comunicación frenó el desarrollo comercial y la influencia cultural que este podía ejercer. Esta situación se refuerza al practicarse una economía de autoconsumo a fin de paliar la incomunicación y el precario intercambio comercial fuera de nuestras líneas territoriales.

De este modo, la economía va a incidir negativamente en el desarrollo cultural de Pinar del Río, de lo cual, tampoco escapó la vivienda que mucho tiempo consistió en rústico bohío de yaguas y guano, que poco a poco se fue transformando con el empleo de paredes de tablas, embarrado, tapial, mampuesto, y de modo relativamente tardío, aparecen las tejas.

La adecuación del típico bohío aborigen constituye una de las primeras expresiones de transculturación al ser adaptado a las necesidades del español o del criollo, de modo que la vivienda resultante, ni era aborigen, ni tampoco española, sino, simplemente cubana. Su lenta evolución está en consonancia con el precario crecimiento de la economía pinareña en los primeros siglos de dominio español.

En el siglo XVIII, las primitivas viviendas de plantas rectangulares van siendo sustituidas por otras rudimentarias de mampostería y tejas. Aparece un elemento que comienza a perfilar un nuevo estilo: el portal. Resulta entonces una vivienda adoptada a las condiciones locales y a las limitaciones técnicas del territorio, pero con un sello de transculturada identidad propia.

En 1853, Pinar del Río ya poseía tres viviendas de mamposterías de dos pisos, con varias columnas (que sustituyeron al pie derecho o columna de madera), azotea, zaguán y otros aditamentos que indican complejidad constructiva.

De las edificaciones construidas hasta el primer tercio del siglo XIX alrededor de la vieja Plaza de Armas, nada se conserva debido a su rudimentaria construcción, que le hizo ser sustituidas por otras más apropiadas y modernas, perdiéndose así la coherencia constructiva característica de la Plaza

El patio no perdió importancia y se vincula con la vivienda con una galería lateral, por tanto, otro de los elementos identitarios, de la casa pinareña lo constituyen el patio lateral y la planta en L o C que lo circunda por uno de los costados.

EL PORTAL PINAREÑO. SOMBRILLA CONTRA EL SOL

El portal, elemento tipificador de la ciudad recorre el frente de la vivienda y a causa de la inmediatez con las casas contiguas, se convierte en una galería ilimitada que continúa en las esquinas hasta circundar las manzanas.

Su función es contribuir a que se mitigue el calor, además de relacionar la privacidad del interior con el exterior, convirtiéndose en un espacio de participación, y que por su uso reiterado, se ha hecho intemporal en la arquitectura pinareña, asociándose además a la actividad comercial.

En la arquitectura pinareña, los techos cubiertos con tejas constituyen otra característica de la arquitectura tradicional.

No hay complicaciones ornamentales en el entramado del techo como ocurre, por ejemplo, en las edificaciones habaneras. Las puertas y ventanas eran en su generalidad de tablones muy simples y en muy pocos casos de cuarterones.

La arquitectura pinareña de la segunda mitad del siglo XIX es expresiva de los cambios que se van operando en el orden económico y social: persianería tropical en los comedores, lucetas embellotadas con vidrios de colores sobre puertas y ventanas, arcos de medio punto entre las dependencias principales, utilización de plantas ornamentales que dan una nueva connotación a galerías y patios .

La arquitectura de influencia neoclásica del siglo XIX pinareño si bien no resulta de la envergadura de su homóloga en otras ciudades cubanas, cumplió dignamente su encargo y hoy forma parte de su patrimonio tangible.

FOTO: Los portales pinareños. Elemento típico de la arquitectura en la zona màs occidental de la isla.

NOTA: Mañana diez de septiembre, aniversario 140 de la ciudad, el Museo Provincial de Historia será sede de un taller sobre la conservaciòn del patrimonio. La dirección provincial de Cultura ha organizado diversas iniciativas para la ocasiòn.

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