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GIRÒN Y NEMESIA: LA NIÑA HUÈRFANA

GIRÒN Y NEMESIA: LA NIÑA HUÈRFANA

En el asentamiento Soplillar, en la Ciénaga de Zapata, vive y recuerda Nemesia: aquella niña que vio morir a su madre bajo la metralla de la invasión a Playa Girón.

Intercambiar con ella en su casita humilde, pero confortable, nos puso a todos frente a las remembranzas.

Conversando con esta mujer a la que se le humedecen los ojos ante los tristes recuerdos, fuimos al reencuentro de nuestra infancia erguida en los actos patrióticos escolares, aquellos en los que miles de niños cubanos de varias generaciones entonamos el poema de Naborí que es todo un himno:

Oídme la historia triste
de los zapaticos blancos...
Nemesia -flor carbonera-
creció con los pies descalzos.
¡Hasta rompía las piedras
con las piedras de sus callos!


Y Nemesia nos contó como ella –con sólo 13 años– vio morir a su madre en el camión en que viajaban, saliendo del Caletón, hacia la carretera de Jagüey Grande.

“Nos dispararon desde el avión que volaba bajito detrás del camión en el que íbamos. Le dieron por el vientre, la partieron al medio. Mi papá la tapó con una sábana, pero como yo no quería creer que estaba muerta, él se la quitó y me enseñó. La vi casi completa por dentro.

“En aquel camión íbamos cinco niños, dos mujeres y mi papá. Mi hermano mayor iba manejando. Desde el avión que nos disparó tenía que verse bien a los niños, pues iba bien bajito. Se veía como un poco más lejos tiraban paracaídas y mercenarios.

“El avión viró nuevamente y lanzó una bomba que se hundió en el fango. Hay que sacar a los niños antes que vuelva, dijo mi padre. Nos llevaron al hospital de Jagüey a curarnos. A mi hermano más pequeño le atravesaron el pie y lo hirieron en una mano”.

Ante la emoción del recuerdo se ve ansiosa, como si volviera a vivir aquella triste pesadilla que la marcó para siempre.

Su madre, Juliana Montano Gómez, había nacido en Mantua. El abuelo fue para la Ciénaga con ella primero y después llevó al resto de la familia.

Nemesia defiende con orgullo su raíz pinareña cuando afirma “tengo la mitad de Pinar del Río, por parte de mi mamá. Mi papá era cenaguero”.

Nery Socorro Rodríguez, la hija , estudió ingeniería Forestal en la universidad Hermanos Saíz y ahora es profesora en la sede de Jagüey. Está casada con un pinareño.

“He tenido la posibilidad –relata Nemesia– de vivir en Pinar del Río y en Cárdenas, si hubiera querido; pero me gusta Soplillar. En la Ciénaga camino por los bosques, miro las aves, busco güiras”.

Quien sabe si en esos paseos aquella niña de 13 años encuentra la manera de equilibrar sus viejos dolores buscando consuelo en el mundo natural que le rodea.

Aquellos niños que quedaron huérfanos de madre no fueron abandonados, fueron llevados a casa de Celia.

“Ella quería quedarse conmigo, pero yo lloraba porque deseaba regresar a la Ciénaga. Celia era una mujer muy buena, sencilla. Nos llevó a mi hermanito Cusito y a mí a una escuela en La Habana para hijos de la Patria. Un buen día él se escapó de allí y Celia me preguntó dónde estaría. Le dije que él seguro había regresado a la Ciénaga.

“Con sus palabras dulces ella me decía: `yo no quiero que estudies por ti, sino porque la Revolución te necesita. Tienes que estudiar Química Textil. Tú tienes que dirigir la fábrica que se va a crear´.

“Estuve tres meses allí. Yo lloraba mucho y un buen día me dijeron, ¡pide lo que desees! Yo pedí azúcar prieta y cuando me la dieron no lloré más”.

¿Qué encontrabas de especial en la Ciénaga Nemesia?, preguntó alguien del grupo de periodistas.

“Ella tenía de especial a mis sobrinos, a mis hermanos”, afirmó.

Sus palabras llevaban una de las razones más aplastantes para cualquier incredulidad. A veces a un citadino le es difícil entender cómo hay seres que prefieren entornos menos bulliciosos y complicados.

Nemesia es de esas personas que descubrieron bien pronto las claves más esenciales: la necesidad de la familia. No podía seguir dejando vacíos en sus afectos después de la trágica muerte de su madre.

Cada palabra contada por ella la deja siempre extenuada, pero defiende su punto de vista: “Si no cuento la historia ella no se sabrá, por ello lo he hecho tantas veces y he tenido problemas de nervios”.

¿Cómo conociste al Indio Naborí?
“Celia lo llamó para que escribiera sobre lo que nos había ocurrido. Él fue hasta el camión y recogió la cajita en la que yo llevaba los zapatos blancos. Le expliqué que desde Soplillar a Jagüey demoraba entonces cuatro horas y yo veía allí niñas con zapatos blancos y quería tener un par.

“Éramos 12 en mi casa. Con la Revolución mi mamá me compró los zapatos blancos, pero como aquí no había aceras, yo no me los ponía. Los tenía guardados. Yo no sabía lo que era una invasión, y me dije, me los llevo para Jagüey, y los recogí en su cajita”.

Ella nunca llegó a usarlos. Están en el museo de Girón, agujereados. A los visitantes les impactan más que las armas que hay allí.

Esta menuda mujer es un testimonio viviente de la barbarie.

En el ensayo de una tribuna abierta en Sancti Spíritus Nemesia escuchó al hijo de Adriana Corcho. A ella le tocaba intervenir después, pero casi no pudo porque comenzó a llorar.

“Cuando él hablaba, yo pensé también en lo que me había pasado, y en que podía tener a mi vieja en mis brazos. Entonces pedí que me cambiaran para hablar antes que él, porque de lo contrario no podría hacerlo. En esa tribuna estuvo Fidel”.

Pocos días faltan para que llegue abril, con sus días cargados de una historia que nunca debemos olvidar.

Más fotos, incluida una de Nemesia en:

http://www.guerrillero.co.cu/sitiomujer/trabajos/nemesia.htm

DECLARACIÒN DEL CARÀCTER SOCIALISTA DE LA REVOLUCIÒN CUBANA

Un 16 de abril, después de los criminales bombardeos a los aeropuertos de la nación caribeña Se define el carácter socialista de la Revolución Cubana, La ... isla estaba siendo sometida a cientos de sabotajes- ver Guerrillero | Agresiones contra Cuba-. La CIA financiaba bandas contrarrevolucionarias que cometieron atroces crímenes contra la población civil.

Foto de Franklin Reyes: Los zapatos blancos de Nemesia en el Museo de Girón.

 

 

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3 comentarios

condesa de merlin -

SI, HE CONOCIDO LA HISTORIA, GRACIAS POR PRESENTARLA, CASI SIEMPRE VENGO A ESTE BLOG!
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Zenia -

Condesa de Merlin: Gracias. Los testimonios de primera mano simpre provocan estremecimientos en nuestro interior, aunque por la lectura ya conozcamos la historia. Eso provocò en mì el encuentro- ya hace unos dos años- con aquella niña cenaguera.

condesa de merlin -

gracias por traer esta historia, de nuevo, revisitada y renovada a traves del tiempo, es muy conmovedora
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