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EL POEMA DE AMOR MÁS ANTIGUO

EL POEMA DE AMOR MÁS ANTIGUO

 

La poesía cura, une, descubre cauces ocultos, terceras dimensiones; enamora, da sosiego.

Por suerte en este siglo se siguen escribiendo cartas de amor. El hombre deja en ellas lo más elevado de su espíritu.

El poema de amor más antiguo fue escrito en lo que actualmente es  Irak, allí donde hoy, al modo de decir de Galeano, los muertos son de cuarta y hasta de quinta categoría. El “mundo civilizado” así lo ha querido.

En el sitio refugio antiaéreo, buen lugar para lo bello de la tierra, aparecen los datos de ese: el poema más antiguo:  

En 1880 se desenterró en Nippur (la región que hoy ocupa Irak) una pequeña tabla con las primeras palabras de una persona enamorada de hace más de 4000 años. Este primer poema se expone este mes en el Museo del Antiguo Oriente:

“Novio mío, próximo a mi corazón, grandiosa es tu belleza. Me has cautivado, déjame presentarme temblorosa ante ti. Novio mío, seré llevada al dormitorio. Novio mío, has obtenido placer de mí. Cuéntale a mi madre, que te dará delicias; también a mi padre, que te dará obsequios.”

ESTAMBUL (The New York Times).- Esta antigua tabla sumeria, que fue desenterrada a fines de la década de 1880, en Nippur (la región que hoy ocupa Irak), estaba guardada en una de las esquinas del museo hasta que este año una empresa decidió incluirla en una promoción por el Día de los Enamorados.

El poema aparece junto a documentos sumerios, como un fallo judicial del año 2030 a.C. de disolución de un compromiso e informes sobre un homicidio. A pesar de su antigüedad, todas han pasado casi inadvertidas para la mayoría de los visitantes del museo hasta que la empresa proporcionó los fondos para transformar el poema en la pieza central de una exposición especial.

El escrito es la letra de una balada subida de tono y en la que una religiosa le declara su amor a un rey, aunque se cree que, en realidad, las palabras son el guión de una fábula protagonizada por una religiosa y el rey Su-Sin. Ella representa a Inanna, la diosa del amor y la fertilidad, y el rey, a Dumuzi, el dios de los pastores, en la víspera de su casamiento.

La historiadora Muazzez Hilmiye Cig, de 93 años y una de las pocas personas en Turquía que pueden leer el texto, afirmó estar fascinada con la forma en que los sumerios percibían el amor sin prejuicios. “En esa comunidad agrícola, el sexo entre el rey y la religiosa debió haber sido considerado una forma de asegurar las cosechas y, por lo tanto, el bienestar común”, explicó.

 Imagen: De periodista Digital

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