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UNA NIÑA LE ESCRIBE AL POETA PRISIONERO

UNA NIÑA LE ESCRIBE AL POETA PRISIONERO

Al poeta prisionero, Antonio Guerrero,  una niña pinareña de las montañas de San Cristóbal le escribió hace ya algún tiempo. ¿Qué pensará ella ahora que este hombre y otros cuatro prisioneros cubanos recibieron nuevamente un veredicto de culpables. ¿Culpables de qué?, ¿de evitar que grupos terroristas coloquen bombas en los hoteles de la isla?.

Esta es la historia de aquella niña y de aquel hombre, tras las rejas desde 1998:

La amazona y el héroe

SAN CRISTÓBAL.— Una niña de ocho años que vive en las faldas de las montañas, rodeada de animales, recibió una gran noticia: Antonio Guerrero, uno de los cinco cubanos prisioneros en Estados Unidos, le envió una décima titulada Una escuelita rural.

Él respondía así una cartica que la pequeña le escribió el curso pasado, y ahora ella recibía la respuesta hecha llegar a la Dirección Provincial de Educación.

LA AVENTURA DE ENCONTRARLA 

En busca de esta muchachita los reporteros vivimos una excepcional experiencia de solidaridad humana protagonizada por un grupo de personas, gracias a cuyo empeño es posible que esta historia, entre el héroe y una pionera, sea hoy contada.

Un grupo de campesinos ayudó con sus bueyes al chofer Carlos Manuel para que sacara al jeep atascado en el intransitable camino que conduce hasta la Finca El Capricho, nombre que le viene como anillo al dedo, pues varios funcionarios de Educación en el municipio no creían que después de tres días de lluvia podríamos llegar hasta allá.

“Es lo menos que podemos hacer por un hombre así”, nos dijo Antonio Alonso el dueño del “remolcador animal” que nos sacó del hoyo, y quien sombrero en mano agregó: “Mis bueyes son fotogénicos y muchas veces los turistas los han retratado en la autopista”.

Parecía imposible que pudiéramos entrevistar a la niña, pues primeramente nos perdimos en un cruce de caminos casi cerrados por el marabú, y todos muy parecidos.

Cuando al fin nos acercamos a la humilde casita de madera y guano, varios perros salieron a nuestro encuentro en son de guerra y se tranquilizaron ante la voz de su dueño.

Hubo sorpresa al ver que habíamos llegado. El maestro Juan Manuel leyó la carta de Antonio y todos nos sentimos sacudidos y unidos a la vez por una rara corriente, como quien toca una estrella.

¿Qué estaría haciendo en ese momento el poeta prisionero? ¿Qué pensaría desde su celda?, quién sabe si en el mar y en las palmas de su tierra.

LA AMAZONA

Lázara Yarisbel Díaz González tiene ocho años, pero parece tener doce por su estatura. Es bonita y despierta, de carita redonda y pelo por la cintura.

Monta en su yegua Mereja con gran destreza y es una de las cosas que más prefiere hacer, además de escuchar el canto de los pájaros por el mediodía mientras reposa el almuerzo.

Cabalgatas por las montañas hasta de dos horas a caballo realiza junto a su padre para ir a ver a su primo Yesney. Él vive en las lomas de Los Tumbos, tiene once años y canta muy bien, además de tocar la guitarra. Allá tiene una grabadora con batería y oye mucha música.

“Me entiendo con Mereja —se suelta a hablar con la locuacidad de una alumna de secundaria— la amanso, le paso la mano y después la corro”, dice con picardía y sus ojos se achinan por la sonrisa.

“He visto amazonas en la televisión y me gustaría también ser como ellas.

“Sí, aquí hay muchos animales y todos tienen nombres que les he puesto yo, menos a las gallinas. Las hijas de la lechona se llaman Tita y Tota y yo les hice una canción: Tita y Tota son dos lechoncitas muy chiquitas que serán grandotas.

“Tengo también dos chivas, Malú y Pelusa. A Malú le gusta el pan, si le enseñas un pedazo corre detrás de ti, también le gustan las fritas.

“A mi gato le puse Rosendo León Chercán mi Tigre Mil nudos, pues corre como una flecha. Mi perro Huracán está hoy castigado al sol por comer huevos.

“Ah, sé hacer nudos carreteros, corredizos y ballestrinque, y estoy aprendiendo a enlazar animales con mi mamá y mi papá”.

—¿Cómo te embullaste a escribirle a Antonio? 

—Yo lo conocía por la Mesa Redonda, que veo mucho al igual que las tribunas abiertas en las que salen niños cantando. En mi carta le decía que quiero que venga, que me gustaría mucho que viniera a mi escuelita Héroes del Moncada, que sé mucho por la computadora, el televisor y el video.

“En la revista Zun Zun leí aquí en la escuela, que cuando chiquito era gordo y que le gustaban la leche y los dulces caseros, igual que a mí. Él fue a Estados Unidos para cumplir una misión para que los terroristas no nos atacaran y no mataran a los niños. Su carta me dio mucha alegría.”

EL CAMARÓN ENCANTADO

Lázara Yarisbel se sienta en la computadura y con destreza busca por sí sola el juego ortográfico Giselle: “La princesa Giselle ha sido capturada por el mago Gaimur, la embrujó y la convirtió en un cisne. Para liberarla debes completar las oraciones. Suerte”, así se lee en la pantalla de la Pentium y la niña completa los espacios en blanco con palabras de difícil ortografía.

Cuando responde bien es felicitada, y si se equivoca, desde la multimedia se escucha una voz que le dice: ¡La princesa sigue prisionera!

Gracias a esta maravilla de la tecnología ella ya leyó todos los relatos de La Edad de Oro, y entre ellos prefiere El Camarón Encantado. “Recuerdo bien —nos comenta— una frase que repetía la esposa del pescador: ¡mal marido, mal compañero, mal hombre!, pues era muy ambiciosa y no se conformaba con nada. Quiso ser hasta la reina del mundo.”

A esta florecita que crece en el campo no le gusta ir al pueblo ni cuando va de compras, según nos confesó. Le encantan sus animales y conoce por las plumas a muchos pájaros: el sinsonte, los negritos, el tocororo, el pitirre. Por las noches caza cocuyos y los suelta después, porque “a ellos también les gusta ser libres”.

NACIDOS EN EL CAMPO

Juan Manuel, el maestro, es un joven de 28 años que nació en un caserío relativamente cerca de la escuelita, y tiene su caballo para cuando los días se ponen lluviosos.

Siempre ha sido maestro rural y anteriormente daba clases a quinto y sexto grados en una escuelita multigrado en una zona de montaña conocida como El Mameyal.

“Yo inauguré este local el curso pasado. Ellos se mudaron para acá, más intricado porque a Juan Alberto Díaz, el papá de la niña, le dieron este pedazo de tierra y aquí tiene un microordeño con el Estado.

“Fue él quien construyó este local con sus propias manos. Educación le dio las fibras para el techo y él lo dejó listo. Este curso se me incorporó la segunda alumna, Laura Alonso Blanco, también muy aventajada”, acota el educador. 

Juan Manuel es muy querido por Lazarita y sus papás, pues se conocen desde hace tiempo. Él tiene marcado hasta su jarrito para tomar el buen café carretero en esta casa que lo tiene como al maestro de la familia.

El padre de la muchachita, con 39 años y su esposa Catalina, de 35, no creyeron al principio aquella historia de una tal celda fotovoltaica que a partir del sol les permitiría ver un televisor y que su hija tuviera computadora y video después.

La madre, de solo sexto grado, ya menciona términos como software y ratón, y tiene una facilidad para expresarse que deja bien a las claras por qué su hija es capaz de impactar a todos. “¡Si me hubieran dejado estudiar!”, dice esta mujer con cierto pesar.

Trabaja duro esta pareja pues a veces son las nueve de la noche y no han comido corriendo detrás de los animales.

Solícitos, sanos y muy desprendidos se comportaron con los reporteros y hasta amenazaron con matar una lechona, a lo cual nos negamos con el pretexto de que iríamos otro día. 

Así transcurre allí la vida. Antonio, desde una cárcel, supo verla con los ojos del corazón.

Foto: Orlando Hernández

 

Entrevista tomada de : http://www.juventudrebelde.cu/inocentes/2003/solidaridad/pionera.html

POEMAS DE ANTONIO GUERRERO

 

http://www.radiomoron.cu/2004/02/02/poemas.asp

 

ALEGATOS DE LOS PRISIONEROS. SU FAMILIA, EL MUNDO PIDE QUE LOS LIBEREN EN:

 

http://www.juventudrebelde.cu/inocentes/index.html

 

 

 

 

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7 comentarios

Duracell -

Berta Soler, cuyo esposo Angel Moya cumple 20 años en prisión.


Antoñito, no te preocupes tanto del uranio y preocúpate más por la miseria en la que vive el pueblo cubano.

Antonio -

Al tal Duracell no le importa un rábano el uranio empobrecido sobre la población civil, es uranio democrático.

duracell -

Abuso es lo que ocurre en Cuba con niños y adultos
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prostituto -

Abuso es el que ocurre en Irak con los niños.

vate -

Utilizar a los niños políticamente es un abuso más de la infancia.

Tomy -

Los anexionistas que se unen a colocadores de bombas nunca podrán escribir poesía.

poeta -

a los otros en.car.ce.la.dos. poetas o no, no les dedican poesías las niñas de la propaganda oficial.
Ya queda menos...
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