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Huracán Ike en Pinar del Río

Huracán Ike en Pinar del Río

De una alarma a otra

A fuerza de «pelear» con la naturaleza en forma desigual, los pinareños han resistido un segundo golpe en menos de ocho días

Por: Zenia Regalado y Amaury E. Del Valle fotos Calixto N. Llanes

Correo: digital@jrebelde.cip.cu

11 de septiembre de 2008 00:56:49 GMT


Un aluvión de agua inundó buena parte del territorio pinareño en apenas 24 horas, lo que provocó que la occidental provincia pasara en un abrir y cerrar de ojos desde la ciclónica a la alarma por intensas lluvias.

Son cifras impresionantes, como los más de 400 milímetros que cayeron en Las Terrazas, los 362 de Candelaria, o los más de 300 en Mantua. Este ha sido un duro golpe, el segundo que recibió la provincia en ocho días.

Apenas en los comienzos de la recuperación tras el demoledor paso con fuerza cuatro de Gustav, la intensidad de las precipitaciones que dejó el debilitado pero bien acuoso Ike incomunicó en pocas horas municipios completos como La Palma y Guane.

La magnitud de la lluvia fue tal que obligó a evacuar a toda prisa a decenas de miles de personas e incluso poblados enteros como Sanguily —algo totalmente inédito en su historia— que si bien aguantó los embates de la salida por allí del huracán Gustav, no pudo ahora soportar las lluvias de Ike.

En camiones, ómnibus y todo tipo de transporte se trasladaron a lugares seguros del poblado de La Palma a los habitantes de Sanguily, castigado nuevamente con rigor por la naturaleza, al igual que sucedió en el municipio de Los Palacios, donde los fuertes vientos y lluvias han ocasionado una verdadera catástrofe entre las miles de personas que permanecen sin techo alguno, y a las cuales, se les mojaron las escasas pertenencias que les quedaban y hasta la leña o el carbón que tenían para cocinar.

Pinar del Río parece estar maldecida por los ciclones, de los cuales han pasado más de 150 por esta tierra en los últimos cincuenta años.

Ahora, más de 555 000 pobladores de la provincia han sido afectados de una u otra manera, buena parte de ellos debido a las casi 100 000 viviendas dañadas, mientras se mantenían evacuadas hasta la tarde de ayer unas 192 000 personas, la mayoría gracias a la solidaridad de familiares y amigos.

A todo lo anterior hay que sumar los catastróficos estragos en la agricultura, arrasada por los vientos de Gustav —que llegaron a alcanzar rachas de 340 kilómetros por hora—, a los cuales se sumaron los de Ike y especialmente las lluvias, que han dejado prácticamente sumergidos los pocos cultivos de viandas y hortalizas que se habían salvado.

La provincia sigue sumando además afectaciones en los servicios de telefonía y electricidad, inexistentes en la mayoría de los lugares, y ha frenado por el momento las labores de recuperación, que si merman definitivamente las lluvias deben reanudarse hoy, principalmente con la entrega de los techos.

Al recorrer los territorios afectados —esta vez prácticamente toda la provincia—, la presidenta del Consejo de Defensa provincial, Olga Lidia Tapia Iglesias, y el miembro del Buró Político, general de cuerpo de ejército Leopoldo Cintra Frías, realizaron una valoración exhaustiva de los daños y de lo mucho que habrá que trabajar.

En el poblado de Isabel Rubio, en Guane, Cintra Frías comparó los estragos de estos dos huracanes con los que ocasionaría una guerra, e incluso aseveró que estos en dos días arrasaron poblaciones enteras, algo que en un conflicto solo sucede tras reiterados bombardeos.

Aún así, a diferencia de una guerra, gracias a la entereza de los pinareños y su nivel de organización para enfrentar ambos meteoros, no hubo que lamentar hasta el momento ninguna pérdida de vida humana.

En Pinar del Río solo se espera que el cielo al fin se despeje. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias, por ejemplo, tienen a decenas de hombres y a más de 170 medios entre camiones, grúas, rastras, motoniveladoras y equipos de rescate y salvamento, dispuestos para cuando se dé la orden de reanudar la recuperación.

A esta fuerza se suman los cientos de trabajadores de ETECSA, la Unión Eléctrica, el Contingente Blas Roca y las fuerzas propias de los pinareños, quienes esperan por el escampón para valorar y terminar de restablecer las líneas telefónicas y energéticas, especialmente las de alta tensión, heridas de muerte tras la caída de centenares de postes y unas 140 torres.

Al cierre de esta información, aunque Ike se alejaba del país, todavía en Pinar del Río se apreciaban esporádicas lluvias en todo el territorio y el sol se mantenía oculto.

La vida poco a poco volverá a la normalidad, e incluso nacerá de nuevo, como mismo vino al mundo el bebé de Yaima Moreno Ledesma, el cual, bajo el agua que inundaba el pueblo de Isabel Rubio, nació justo cuando todavía pasaba Ike.

Tomado de:

http://www.juventudrebelde.cu/cuba/2008-09-11/de-una-alarma-a-otra/

Foto: El poblado de Isabel Rubio, en Guane, a unso 60 kilómetros de la ciudad de Pinar del Río, se inundó ayer por las aguas del Río Cuyaguateje - la mayor cuenca del occidente cubano-. Un fenómeno que ocurre allí siempre que se avecina un ciclón. La gente lo espera con mucha calma, ya acostumbrada a estos enfrentamientos con la naturaleza.

 

 

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