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DESDE SANTIAGO DE CUBA UNA CRÓNICA A PINAR

DESDE SANTIAGO DE CUBA UNA CRÓNICA A PINAR

Desde Santiago de Cuba Reinaldo Cedeño Pineda nos envió gentilmente esta crónica. Nos había comentado por correo, que desde los huracanes, tenía deseos de dedicarle unas líneas a la más occidental de las provincias cubanas.

También él fue atrapado, como muchos, por el hechizo de Los duendes de Nersys Felipe ,esa mujer que nos devuelve con cada libro, a cada tibio espacio de nuestra niñez y de esos afectos, que como bastones, hoy afloran por los senderos de nuestras vidas.

Bienvenida la crónica; un género casi en extinción.

 

YO VENGO A DAR MIS MANOS

 

Reinaldo Cedeño Pineda

(Desde Santiago de Cuba)

 

No recuerdo cómo llegó a mis manos aquel libro, ni cuando sus historias, sus personajes asomaron a mi niñez. Guane me pareció un lugar encantado, lejano, de casas gigantes y jardines, donde los pequeños se sentaban amorosos a escuchar a sus abuelos. No conocía entonces más geografía que mi imaginación. Alguna vez ese niño que llevo dentro, tendrá que darle un beso a Nersys Felipe. Alguna vez tendré que ir a Guane.

 

Sin saberlo, ese fue mi primer encuentro con Pinar del Río.

 

Fue la poesía la que me hizo saltar un millar de kilómetros, y una madrugada de 1997 me vi entrando a una ciudad en medio de la niebla. Era a lo que Dulce María Loynaz había llamado "el soplo de Dios". Participaba en el encuentro iberoamericano sobre su figura, en aquella tierra que en sus tiempos duros, le había devuelto la patria.

 

Pinar me estrechó las manos cuando conversé con Polo Montañez en su visita a Santiago de Cuba.  En su rostro se dibujaba la montaña. Recordé a mi padre, que de la tierra sabe crecer la nobleza.

 

Regresé a Pinar en diciembre de 2004. Y descubrí sus cuatro corazones, sus cuatro puntos cardinales. Las letras se han empeñado en acercarme a la punta del mapa.

 

Compartir con los libros y los artistas de la Editorial Cauce, en las salas abovedadas de San Carlos de la Cabaña, me hizo ganar amigos. A uno de ellos le llamé tras el paso de Ike. Supe del viento que ululaba como un monstruo entre los árboles y los techos antes que las imágenes del destrozo.

 

Los amigos son pilotes en la distancia, sólo hay que trazar el puente.

 

Paso Real de San Diego, La Palma, Los Palacios… su gente me parece conocida.   Sé que las paredes serán tan fuertes como las manos que las levantan. Yo vengo a dar las mías, y este abrazo desde el otro extremo del mapa.

Blog de Cedeño: http://laislaylaespina.blogspot.com

 

 

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