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El rostro simpático de Obama

El rostro simpático de Obama

Obama cae simpático. Su imagen de hombre inteligente, amante de la poesía y el aura de primer descendiente afronorteamericano que ocupa la Casa Blanca despiertan curiosidad y hasta esperanza.

Pero no pocos analistas, entre ellos Eva Golinger, señalan que es la cara perfecta del imperio y que supo aprovechar muy bien el momento de río revuelto dejado en los mares de Bush para alzarse con la estatuilla de más popular en un país  con una constitución que aún mantiene su lenguaje original que define a los negros como "tres quintos de un ser humano".

Obama no es ni Malcom X ni Martín Luther King, en un país que ya tuvo un Collin Powell, una Condoleezza Rice, pero subordinados a la supremacía blanca y dando una apariencia de progreso a la gran potencia.

La humanidad necesitaba la Obamoterapia, esperanzarse con alguien, sin negar el significado histórico que tiene su ascenso al poder en Estados Unidos, donde, por cierto, los indígenas no aparecieron en todo el show de las elecciones y pocos saben cómo viven en las reservas, mostradas como zonas folclóricas diseñadas para que los turistas satisfagan sus gustos ante lo exótico: humanos de piel cobriza que aún llevan plumas en sus cabezas.

En una reserva de pies negros, Darrel Kipp fundó una escuela ... y relata cuánto tiene que hacer la comunidad indígena para que no se rotulen en extinción su idiosincrasia, su idioma.

Si se analizan los silencios de Obama y sus afirmaciones, nuestras esperanzas se vuelven más cautelosas después del impacto inicial, y de la lógica identificación con la alegría de los afronorteamericanos.

Eva Golinger recuerda en su artículo lo que Obama dejó en blanco y negro: "A los que están fuera de Estados Unidos que nos quieren destruir, sépanlo con claridad que nosotros los derrotaremos," dijo con convicción. Que dios bendiga América”.

La época del imperialismo no ha terminado ni mucho menos. Así lo dejó bien explícito también la reunión del G-20,  que muchos catalogaron como intento de  refundar el capitalismo, y que tuvo miles de manifestantes en su contra en cientos de ciudades europeas, numerosas de ellas españolas.

No faltó el calificativo satírico: “lo que hay es que refundir el capitalismo; mientras unos engordan, otros mueren de hambre, bajo el sacrosanto eslogan de la fantasiosa libertad del mercado”.

Hoy aparece la noticia de que la OTAN pide más tropas para Afganistán. ¿Qué ha cambiado en el mundo después de los millones de cintillos con el nombre de Obama? Poco, bien poco.

El artículo completo de Eva Golinger en:

http://omar-herald.blogia.com/

 

 

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