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Blog La huerta de Jacobo. Argentina

Blog La huerta de Jacobo. Argentina

Sobre cómo fomentar una huerta agrícola, algo a lo que se dedican hoy muchas personas en la provincia en la que vivo, Pinar del Río, trata dicha página personal que compartimos, y que tiene la siguiente presentación:

 

“Este blog está destinado a difundir la actividad de la huerta orgánica. Contar de que se trata, cuáles son sus ventajas y enseñar brevemente las técnicas y labores necesarias, para tener una buena huerta orgánica, en casa. Además pretende ser un agradecimiento y homenaje a Don Jacobo Wilheim que fue quien inició este emprendimiento e hizo posible que nosotros hoy podamos tomar la posta y estar aquí. Que les resulte útil y lo disfruten Blanca y Jorge:

 

      http://huertajacobo.blogspot.com/

 

 

      Foto: Maíz de la huerta de Jacobo

 

 

6 comentarios

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Between grief and nothing I will take grief. (William Faulkner, American writer)

manisero -

ño! chico, que bien se organizaron para evitar el bloqueo y enviar cubanos a la carnicería de Angola, por ejemplo. Deje de decir tonterías, exija trabajo a sus dirigentes, produzcan, den de comer a su gente, vendan los excedentes y paguen sus compras, dejen de malvivir del cuento y la pretensión de dar pena a la Humanidad.

Antonio -

Hasta los Puros cubanos saben que hay bloqueo. A los cubanos les bloquean desde USA hasta los medicamentos contra el cáncer.Las orquestas cubanas no pueden actuar allá.Raro que no lo sepa.

manisero -

Antonio, menos lobos que Caperucita ya creció y maduró y la excusa del bloqueo ya no funciona.

Antonio -

Manisero. He leído montones de escritos en medios cubanos sobre los problemas de vivienda que dejaron los tres huracanes.
Aunque con paso no tan rápido- ahora también se suma la crisis mundial- se hacen cosas, en las fábricas de materiales de Holguín, por ejemplo.
Fueron 10 mil millones de pesos en daños el efecto de los huracanes.
Quienes tanto quieren a Cuba debían también exigir el cese del bloqueo de una vez y por todas y pedirle a las grandes potencias relaciones comerciales menos leoninas y pedirles que contaminen menos y que destruyan menos para que los pequeños sufran menos.

manisero -

Los afectados por el último huracán han dejado de ser noticia para convertirse sólo en números en las estadísticas de quienes han perdido sus casas. Ya los políticos no viajan hacia las zonas de desastre para hacerse fotos al lado de los damnificados y los materiales para construir se pierden en el engranaje de la burocracia. Algunos pocos poblados han tenido la suerte de ser la vitrina de la reconstrucción, pero otros –pequeños y desconocidos- siguen mostrando sus casas desechas.

Cerca de Cienfuegos, una familia albergada sospecha que el cemento y la arena para levantar sus paredes ha ido a parar a manos de otros que pudieron pagarlos mejor. A la periferia de La Habana llegan -para edificar sus casas de lata y cartón- quienes se han cansado de esperar a que renazcan sus pueblos de origen. No quieren ser las víctimas del próximo ciclón, porque esos desastres naturales que fueron Ike y Gustav sólo arrojaron luz sobre el otro, sobre el desastre de improductividad e inercia que nos afecta a todos.

Pronto se cumplirá un año desde que miles de casas pasaron a tener como cubierta el cielo. Caletone, un pueblo cerca de Gibara que no aparece ni siquiera en el Atlas de Cuba, sigue sumido en la destrucción. Sus habitantes saben que con la actual crisis económica sería un milagro si los recursos necesarios llegan a sus manos. Han caído en esa zona de nadie provocada por el olvido, por el triunfalismo de la prensa y los vientos –para nada huracanados- de la espera.