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El pueblo se alegra

 

Las medidas contra la corrupción, el desvío de recursos y el robo, que se aplican en Cuba despertaron desde hoy bien temprano las simpatías del pueblo trabajador. No se habla de otra cosa en las esquinas, en los centros de trabajo.

Beba, una vecina mayor de 70 años me comentaba hace pocos minutos que gracias a ese mayor control del Estado ella podía adquirir en la farmacia medicamentos que estaban en falta hasta hace poco.

“Los revendedores traían esas medicinas de Ciudad de La Habana, de forma mal habida y después las vendían aquí a precios que yo no podía pagar”, me alegro mucho que se le ponga freno a todo eso.

En la cola del pan un hombre le comentaba a otro: ¿Te imaginas que en muchos sitios las pipas para distribuir el agua en zonas con carencia del líquido no tenían combustible para ello porque era vendido a los nuevos ricos?.

Así está el debate hoy en cualquier sitio al que tú llegas. Como tengo horario abierto, le he tomado bien el pulso a las opiniones.

Claro que hay quienes se perjudicarán ahora, pero es un grupo minoritario, son aquellos que vivían bajo la sombrilla de los recursos estatales empleándolos con fines de lucro en lugar de hacerlo para el bien común.

Quienes están realizando este tipo de controles estatales son los trabajadores sociales, miles de jóvenes de procedencia humilde que se han incorporado a ese programa de la Revolución.

Y en ello hay una idea de continuidad de los principios de la Revolución Cubana hecha por los humildes y para los humildes.

No podía seguir ese estado de cosas que alteró la pirámide del nivel de vida. Quien hace algo ilegal o no trabaja vive mejor que aquel que día a día de manera honrada se gana el sustento.

Sí, una nación socialista en la que los hombres no cuiden su Revolución, puede echar atrás su historia  y hasta desvirtuar los principios esenciales que le dieron sustento. Esa es la trascendencia esencial de las medidas contra la corrupción y el robo que se aplican.

El pueblo lo sabe, y no se deja pasar gato por liebre. Esta no será una nación consumista para unos pocos, será un país donde los ciudadanos honestos tengan lo imprescindible para vivir.

El Estado toma riendas en el asunto, y tiene que hacerlo. ¿Cómo es posible que la electricidad se cobre tan barata a todos , a nueve centavos el kilowatts aunque los beneficiados aporten o no a la sociedad? ¿Qué ocurrirá próximamente? . Se establecerá una tarifa eléctrica y quien se exceda de ella deberá pagar un poco más. Algo muy razonable.

Un país donde todos por igual reciben una canasta básica, trabajen o roben, o no trabajen está siendo injusto sin querer serlo.

Deben aumentar las motivaciones para el trabajo honrado. En pos de ello es la cruzada contra el desvío de recursos y la corrupción.

  

 
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