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 Día de la Ciencia Cubana : 15 de enero
¿Investigar por metas?
 En Cuba la ciudadanía no tiene mucha cultura cubana. Es una verdad a cuatro voces, pero algunos están más avanzados que otros en ese camino.
 “Los proyectos investigativos no pueden hacerse por metas de cifras, sino pensando en el impacto social que dejen” .
Esta atinada afirmación – no fue la única- que ilustra los nuevos rumbos  con enfoque económico que debe adquirir la sociedad cubana, la escuché hace poco en un análisis realizado en el Centro de Investigaciones y Servicios Ambientales ECOVIDA, perteneciente al CITMA (Ministerio de Ciencia , Tecnología y Medio Ambiente).
Allí tomaron al toro por los cuernos y se abordó la necesidad de que cada investigación científica logre un impacto social, un beneficio, más allá del acto de justificar el salario de los investigadores, como ocurrió en períodos precedentes.
Los expertos  afirman que el futuro de Cuba dependerá del desarrollo de su capital humano y de los servicios que él sea capaz de asegurar, por ello y para cumplir tal estrategia es muy conveniente este tipo de reflexiones relacionadas con el quehacer científico.
La estimulación por las maestrías y doctorados que un profesional acometa se han incorporado hace poco al ascenso en los salarios y son un reconocimiento precisamente a esa relación que debe existir en lo que se ha llamado I más D (investigación más desarrollo).
En el ya citado escenario de reflexión se dijo que cada proyecto que se acometa, según su relevancia, puede influir sobre la calidad del capital humano, por ejemplo con la inclusión de maestrías, que aumentarán la capacitación de la fuerza científica a la vez que resolverán un problema específico.
Acerca de las prórrogas para continuar una investigación, se suscitó un enjundioso intercambio en el cual se afirmó que solicitarla en el desarrollo de proyectos científicos está de moda, y generalmente se recurre a ella cuando se comprueba que no puede obtenerse el resultado esperado, cuando todo debe ser al revés.
Ello indica que no se hizo una buena estrategia previa de trabajo en la que se evaluaran bien los diferentes pasos de la investigación y los problemas que podrían afectarla.
Cada vez que se pide una prórroga, ello significa una pérdida económica para el país que destinó un financiamiento X para un determinado período de tiempo en el cual después no se obtiene lo esperado.
Quedó bien claro que la entidad investigativa en cuestión es quien firma el contrato con el financista del proyecto, y adquiere con ello responsabilidad jurídica.
Todo proyecto investigativo persigue el fin de obtener un beneficio para la sociedad y para una comunidad en específico, lo cual requiere no solo de un pensamiento objetivo como caracteriza a la ciencia, sino también la subjetividad en la cual está incluida la motivación del hombre.
Para ese objetivo hay que ganar en integración entre las diferentes áreas con el objetivo de dejar atrás la fragmentación institucional que lleva a que las fuerzas no se unan en función de un mismo objetivo.
Uno de esos temas que demandan esa mirada en la misma dirección es el de la vulnerabilidad ante los desastres naturales, tal y como reconocieron los investigadores.
Hay que pasar a un enfoque del desarrollo de Cuba pensado a partir de la economía del conocimiento, aprovechando cada recurso y dándole un alto valor agregado.
No faltó en los debates la mención a las diferencias entre el sistema de ciencias de otros países y el cubano. En muchos de los primeros el investigador que no tiene un proyecto y quien se lo financie, no cobra. Tienen que pasar “el Niágara en bicicleta”, como reza el refrán, y la lucha es más por el proyecto que por el interés social al cual él debería responder.
Es el mundo de “la libre cátedra”, los intereses particulares están por encima de lo institucional, pues el sistema de ciencia no es una prioridad estatal.
Son esas diferencias las que permiten a Cuba tener una mortalidad con rango de primer mundo, una elevada expectativa de vida, un seguimiento permanente a los recién nacidos, producciones de vacunas y anticuerpos monoclonales y hasta un método de alfabetización (Yo si puedo) que se aplica en decenas de países.
Pero para agrandar el campo de esos resultados se reevalúa actualmente lo relacionado con el proyecto, como una vía para buscar ingresos, lo cual sin dudas ha tenido sus debilidades, un hecho en el que coincidieron las intervenciones.
Un país con el hostigamiento de todo tipo que sufre Cuba tiene que analizar muy bien en qué invierte y gasta sus recursos, siempre pensando en la finalidad social, en el mayor impacto en tal sentido.
 
 
 
 
 
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