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UNA CUBA CUBANA

UNA CUBA CUBANA

¿Cuàles son las raìces de la identidad cubana?, ¿quiènes colocaron las primeras piedras en ese cuerpo que nacìa de mezcla española y africana?. Hay un pensador cubano, no siempre bien ponderado, que abriò luz sobre un concepto que trasciende a nuestros dìas: UNA CUBA CUBANA.

A los cubanos algunos nos tildan de pobres orgullosos y hay que hurgar en nuestros antecedentes para conocer desde cuàndo comenzò ese orgullo, que nos lleva a decir hoy que tenemos una cultura fuerte en su sello, en su mùsica, su pintura, su danza, su literatura, su cine, en la que aparece bien representado lo cubano, màs allà de folclorismos gratuitos, de mulatas, ron y tambor

Y hay que volver los ojos al pensador Josè Antonio Saco.

[...] el pensamiento de Saco es, junto con el de Francisco de Arango y Parreño, el más coherente de todos los que se manifestaron durante el predominio de la esclavitud.
Segùn el historiador Eduardo Torres Cueva el punto central de coherencia del pensamiento de Josè Anrtonio Saco no es ni la esclavitud ni el anexionismo. Ellos son las alas de un cuerpo ideológico que tiene su columna vertebral en un concepto que Saco define en su polémica con los anexionistas pero que está implícito en todos sus trabajos anteriores y posteriores.

Saco parte de la existencia objetiva de una nacionalidad cubana, que es su nacionalidad y a cuya defensa consagra todas sus fuerzas. Nadie antes que él estableció la diferencia entre una nacionalidad cubana y la española o la norteamericana, formulando así lo que todos sentían pero no podían explicar racionalmente.

Si Saco es antianexionista lo es por defender esa nacionalidad contra la estadounidense; si es antitratista lo es porque la trata amenaza con aniquilar demográficamente lo que él entiende que es la nacionalidad cubana.

Cuando aconseja superar la esclavitud es porque sabe que ésta no permite la plena manifestación de su nacionalidad.

Al enfrentar al miope colonialismo español, lo hace porque se siente el representante no de un sector social o de una clase social de la colonia sino porque él se considera el representante genuino de todos los elementos, sectores y clases sociales de esa nacionalidad -considerando sólo a la población blanca-, o sea de los intereses conjuntos de la misma.
La oposición decidida a lo anglosajón y a la dominación norteamericana en Cuba es la de mayor peso en el pensamiento nacionalista de Saco porque la anexión para él es asimilación, lo que implica la destrucción de la nacionalidad cubana por la norteamericana.

Es el fin no sólo del presente sino también la aniquilación de la posibilidad de que Cuba pueda llegar a ser, algún día, una nación independiente. Por eso contra lo que más se revuelve su cubanía, limitada si se quiere, pero cubanía al fin, es contra la anexión.
Veinte años después de su muerte (1879), cesaba la dominación española en Cuba y ochenta años después, el dominio neocolonial norteamericano. Es entonces cuando estos ideales del controvertido José Antonio Saco se realizan totalmente: una Cuba "cubana".

Las limitaciones de su pensamiento fueron la resultante lógica del universo socio-ideológico en que había nacido, crecido y formado.

No fue mármol inmaculado, tampoco acero indoblegable pero combatió, con la pluma, nunca con las armas, todo lo que le era combatible. Sus ideas no trascienden en muchos aspectos su época.

Pero no se puede estudiar su época sin sus ideas. Saco merece, por lo menos el respeto y en muchos aspectos la admiración de las generaciones posteriores, porque él también puso su grano de arena en la fundación de nuestra patria y en la destrucción de lo que impedía su plena manifestación

Previó peligros y dio enérgicas respuestas a esos peligros. Ni aun después de muerto lo dejaron tranquilo. El alcalde autonomista de La Habana, vinculado a la burguesía cubana, González Llorente, negó la autorización para que en el entierro de sus restos, trasladados a La Habana, se hicieran discursos, porque temían que el hecho fuera una demostración del nacionalismo cubano frente a España.

Fue el hombre más respetado de su tiempo. Temido, odiado, querido. Pero fue sobre todo, el ideólogo de más trascendencia en el mundo americano que produjo la sociedad esclavista y, al mismo tiempo, su crítico.

BIBLIOGRAFÌA

José Antonio Saco. Acerca de la esclavitud y su historia (selección e introducción de Eduardo Torres-Cuevas y Arturo Sorhegui), Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1982.



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