Pido que me perdonen por violar una de las reglas más comunes que intento aplicar en mi vida: la sencillez. Hoy mi ego me ha jugado una mala pasada y me ha dictado al oído las siguientes líneas, aprovechando que tengo desconectado mi cacafómetro (detector de caca).
Pues allá voy, y haré eso a lo cual en Cuba se le llama “darse agua”, y por cierto, es una enfermedad de muchos bloggers Aquí está:
Hace pocos días me llamó por teléfono el presidente de la Unión de Periodistas en Pinar del Río, Félix Témerez, y me comunicó lo siguiente:
-“Obtuviste mención en el concurso nacional 26 de julio”.
-¿Con qué trabajo?, le pregunté enseguida. -Te lo concedió la Editorial de la Mujer por la entrevista “Los Duendes de Nersys Felipe”.
Mi alegría fue tremenda. Bah... una mención no es para tanto, podría pensarse. Pero..., aunque no es la primera ni mucho menos- las otras las tengo bien guardaditas- realmente es un reconocimiento que valoro mucho.
La verdadera protagonista es la escritora pinareña Nersys Felipe, dos veces Premio Casa de las Américas.
Durante varios días me preparé para la conversación con ella y me releí todos aquellos libros que devoré en la infancia, y también los nuevos, pues tuve el gusto de que me enseñara su último original.
Escribir para niños, con la ternura y maestría de esta sabia abuela es un don muy necesario en estos tiempos. Ella ha enganchado a lectores de todas partes del mundo, sobre todo de América Latina.
Cuando hice aquel trabajo, además de publicarlo en dos periódicos, Juventud Rebelde y Guerrillero, también lo coloqué en tres partes en mi primer weblog y pasó sin penas ni glorias, creo que apenas tuvo dos comentarios. Me dio pena por Nersys y también por la infancia.
En el citado concurso nacional de periodismo se presentaron alrededor de 800 trabajos de prensa escrita, radial, televisiva y digital. Yo lo envié por la escrita. Se entregan unos 700 premios y menciones, por cada tipo de prensa, y por género: reportaje, comentario, crónica, entrevista, información, testimonio. El Periodismo en Cuba, a pesar de desarrollarse en características bien difíciles, país hostigado desde todos los puntos de vista, tiene una gran calidad.
En ese concurso fue premio en prensa escrita una serie de tres trabajos publicados por el periódico Granma acerca de las trabas de todo tipo que se presentan en los mercados agropecuarios del país: trabas burocráticas, intermediarios....
Como característica, en este certamen, la Editorial de la Mujer también participa, y es una manera de estimular el periodismo con enfoque de género en una sociedad con una fuerte tradición cultural machista.
Esas son algunas de las razones por las cuales esta mención me ha sabido a Premio.Con una entrevistada como Nersys Felipe, un periodista debe salir airoso generalmente.Si quien recibe las preguntas no dice cosas que valgan la pena, por mucho que se intente, no se podrá caminar sobre el agua.
Disculpen este arranque de egoncentrismo, pienso que todos tenemos un poquito de vanidad, aunque claro, debemos domarla.
Que me disculpen aquellos colegas a los que admiro sinceramente: Manuel González Bello – ya fallecido- con su humor a todo prueba, su ironía y su magistral cubanía para hacer críticas a lo cotidiano; El Maestro Luis Sexto, José Alejandro Rodríguez, con una columna de contacto con los lectores que husmea en la sociedad cubana- en algún momento colgaré algo de esa columna- José Aurelio Paz, un camagüeyano que dice las verdades más rotundas como en el más depurado de sus estilos.
Pueden colocar sus nombres en el buscador y podrán valorar lo que les digo.
Y aquí les dejo con unos fragmentos de la entrevista a la escritora Nersys Felipe:
-Si los adultos recordaran su infancia, ¿serían mejores padres y abuelos?.
Sin duda lo serían. Y lo sé por mí y mi nieta Cecilia. Apenas la dejo jugar si escribo porque me desconcentra; no la saco al portal porque la cocina me espera; ni tampoco de paseo porque tendría que ponerme la ropa de salir y cada día me gusta menos ponérmela. Pero el día que recordé mis cinco años, los mismos que tiene ahora Cecilia, me atreví a tijeretear un mosquitero, y no tan viejo por cierto, para inventarle un velo y una cola de novia. Aquel día decidí recordar más a menudo mi infancia, porque en un abrir y cerrar de ojos, Cecilia crecerá y nuestro mosquitero- traje de novia, el de mi felicidad y su deslumbramiento, pasará a ser solo un recuerdo. Aunque quizás lo guarde con una nota: Para que se lo regales a tu hijita cuando cumpla cinco años y le cuentes que tu abuela te lo inventó.
-¿Qué son los abuelos en la vida de los niños? El padre de mi madre fue la única persona a la que esperé ansiosa y por la única que sufrí si se demoraba en llegar. ¿Y sabes por qué?. Porque llegaba el viernes a Pinar del Río y el mismo viernes me llevaba con él a Guane en un tren que tenía pito, campana y que rugía, humeaba y pasaba por ni sé los pueblos y ríos y aunque bastante lejos, por el mar. ¡A Guane con abuelo en tren, dios mío¡. A Guane a ver a abuela, reídora, cariñosa, besuqueadora y oliendo unas veces a sazones, otras a vainilla y por las tardes a polvos de heliotropo.Me quisieron tanto mis abuelos de Guane que les escribí el mejor de mis libros. Pude haber escrito otro para los padres de mi padre, pero nos relacionamos poco y poco puedo contar de ellos: que él era alto y ella bajita, que tenían mi mismo cabello crespo y rezaban el rosario antes de dormir. Vivían solos en San Antonio de los Baños, en una casa umbrosa y sin adornos y con el recuerdo de una hija suicida. Por eso aquella abuela se vestía serio y casi siempre serio estaba aquel abuelo. Me hubieran querido, no sé, como con más sosiego; no me habrían dejado corretear descalza, como podía corretear en Guane, pero me habrían contado las historias de la Gran Canaria, la isla española de la que vinieron cuando él casi nunca estaba serio y ella se vestía de bonitos colores. ¿Y te das cuenta? Los abuelos son importantes, no solo para los niños , sino también para las personas mayores. Yo pienso mucho en los míos de San Antonio y doliéndome, porque no nos pudimos querer.