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Yo soy Flavia

 Los niños imitan a las estrellas de la pantalla. Esta es una verdad a cuatro voces. Desde mi segundo piso escucho a la niña de piel oscura como la noche que dice rotunda: Yo soy Flavia.

Se trata de la protagonista de la telenovela brasileña Esplendor, la última de turno que pone por acá la televisión. El personaje es una muchacha  rubia, de ojos azules y con una piel casi transparente.

Pero no importa. La niña morena sueña mientras sube al bicitaxi (bicicleta convertida en taxi) de su padre.

Está bien, la televisión está para eso también , para entretener y hacer soñar. Es que tengo la manía de aplicarle el bisturí a casi todo.

Pero sí, los niños no deben perder tan pronto a esa hada milagrosa que es la imaginación y la fantasía. No debemos hacer que crezcan de un plumazo cortándole tan pronto las alas. El aterrizaje podría ser impactante.

A veces analizo a cuánto estrés informativo está sometida mi hija adolescente ante la cercanía de un huracán.

Es bueno que estén informados, pero debe quedar un espacio para su mundo ingenuo, para sus múltiples ganas de gastar energía.

Por ello me alegro muchísimo cuando en el horario del receso he llegado a su secundaria y la he visto debajo de una pelota violeta jugando al voleibol  para zambullirse después en letras y números.

¿Y Flavia y su esposo millonario? ¿Dónde los dejamos?. Es manipuladora la televisión como lo son todos los medios en el mundo.

¿La noticia existe fuera de la presencia del periodista, o es él quien da la connotación de un hecho?. ¿No existen sucesos dignos de publicar y que no ven la luz porque el periodista no los conoce?.

Estas preguntas elementales son cotidianas en las carreras de periodismo y comunicación.

El mundo es como lo quiera ver el que escribe, el que realiza,  por tanto no debemos ser esclavos de lo que nos dicen, lo mejor es cotejar fuentes y así encontrar un punto medio, el equilibrio entre las aristas extremas.

Ni siquiera los blog pueden aspirar a eliminar las mediaciones entre un hecho y el producto final que recibe el lector, el televidente o el oyente, aunque no es menos cierto que ellos tienen menos amarres que la información fría escrita con pura técnica.

Pero no soñemos demasiado, en el tercer mundo el desarrollo de las nuevas tecnologías es solo una utopía postmodernista cuando sus países no han llegado siquiera  a la modernidad.

Las naciones  subdesarrolladas apenas cuentan con el dos por ciento de los satélites, el tres del correo y el cinco de las computadoras.

Estos países no tienen un concepto definido de la encrucijada histórica que transforma al mundo de hoy, esto no se debe solo a la falta de información, sino también de análisis acerca de la sociedad contemporánea.

Los empresarios occidentales ven estas transformaciones como un prometedor filón para el mercado de ideas, imágenes y conocimientos. En el tercer mundo prima aún la imagen de las nuevas tecnologías solo desde el punto de vista de la publicidad, los comics y las aventuras espaciales.

Muchas naciones subdesarrolladas subvaloran a las nuevas tecnologías, tendencia acentuada por las presiones del FMI y el cobro de la deuda externa, con cuantiosos intereses que desangran a las economías nacionales.

Por todo ello la esfera de la comunicación se ha convertido en un problema mundial de primera magnitud, tal y como se vio recientemente en la cumbre de Túnez.

El impacto de las nuevas tecnologías se aprecia en datos como éstos: más del 60 por ciento de los usuarios han dejado de usar el télex. Los tradicionales medios analógicos y de distribución de datos son sustituidos por la multimedia y los buzones electrónicos.

En todas las esferas de la vida es innegable el impacto, incluido el acervo popular y la identidad nacional.

Parece que poco se puede hacer, aunque algunos lo intentan, para que cada vez más las mujeres del mundo aunque trigueñas, mulatas o morenas quieran parecerse a las modelos occidentales.

Los blogs podrían lograr algo en este asunto, quizás sí, con un mayor espacio para la autenticidad de cada terruño en la aldea global.

 

 
 
 

 
 

 
 
 
 
 
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4 comentarios

zenia -

SALUDOS DELIA. NADA MÁS QUE TENGA EL TRABAJO TE LO ENVÍO.
Y NO DESMAYES EN EL INTENTO DE ABRIR TU PÁGINA. HASTA PRONTO.

Delia Rosa -

Amiga, efectivamente, estás mudada para esta casa. Te acabo de escribir por tu correo en el periódico y te proponía justo lo mismo que tú a mi, estamos en sintonía. Envíame eso, seguro te queda bonito. Estoy todavía en el intento de abrir mi página, pero en cuando la tenga te aviso, ahora lo volveré a intentar.
Un abrazo
Yo
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Zenia -

¡QUÉ SORPRESA DELIA¡. ¡qué bueno que te embullaste¡ Colocaré un enlace con tu página. Me avisas cuando esté lsita.
Ayer hablé con Luis Enrique, el hijo del maestro, él partía hoy para tu tierra.
No te había vuelto a escribir pues dejaré el trabajo para días futuros, ahora que estamos en la jornada del educador. He pensado que quizás sea más oportuno pues seguro JR tendrá algo acerca de Manuel Ascunde para el 26, y no quiero que vayan a echar a un lado el trabajo.
Un abrazo. Nada más que lo arme te lo envío por correo. Un abrazo.

Delia Rosa -

Zenia, estoy en este preciso momento creando mi blog, por sugerencia tuya. Este mensajito es sólo para ti. Demora algo en abrir, y estoy ansiosa por verla y escribir ya. Dime cuánto debo esperar, vi la tuya ahora mismo, muy inspirada, interesante. Responde a mi pedido de no publicar antes del sabado aquello, no me has dicho nada de eso.
Un abrazo amigo
Delia
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