PELÌCULA AURA Y LITERATURA CUBANA
Sensaciones limbáticas, energía positiva, recuerdos…
¿Qué es lo primero que nos llama la atención al tomar un libro en nuestras manos?. El título y su portada: la carta de presentación.
Una suerte de invasión pictórica que viaja por la imaginación a través de la vista está ocurriendo en Pinar del Río con los libros que salen de los sellos editoriales de este territorio: Ediciones Loynaz y Cauce.
Los pintores- abundantes en este extremo occidental cubano con un paisaje natural imponente- han hecho un interesante hermanamiento con los escritores.
Así cuando se adquiere un libro, no solo se accede a una obra literaria de reconocida autenticidad – se destaca la literatura infantil en esta geografìa- sino que también se adquiere un producto de las artes plásticas.
Es como si el entorno fuera visto con una visualidad pictòrica.
Algo me ocurre cuando veo la portada de este libro Maísa, de la escritora pinareña Nersys Felipe, - dos PREMIOS Casa de las Amèricas.
Me atrapa esa niña volando en su imaginación y recreando en su cerebro el mundo que le rodea, dàndole colores con una paleta invisible, esa que se tiene cuando aùn el umbral de la adolescencia no ha sido rebasado.
En la película argentino española Aura- un filme psicològico de suspenso que describe el mundo de un hombre que sufre de epilepsia y está obsesionado con la planificación de un robo- el protagonista hace una definición de lo que es el aura de alguien que padece esta enfermedad, que tiene mucho que ver con la imaginación pictòrica.
“Aura es el estado en el cual el paciente siente como si en un su cerebro se abriera una ventana limbàtica por la cual entran imàgenes de la infancia, recuerdos, voces y hasta olores”.
Una sensación parecida, aunque sin llegar al èxtasis, es la que a veces se siente al contemplar la portada de un libro diseñado con encanto.
Por esta memoria visual entra aquel amor infantil que se atrevió a enviarnos papelitos con corazones; llegan jugueteando aquellos perros que habitaban la casa materna, o el minino que ronroneaba a nuestros pies, y la voz dulce de nuestra abuela llamándonos para darnos arroz con leche y canela.
Si perdièramos nuestra memoria se borrarían los arcoiris, los charcos para las travesuras infantiles y las bandadas de garzas blancas despidiéndose en el crepúsculo, asomadas a la portada de un libro.
IMAGEN: Portada del libro Maìsa de la escritora pinareña Nersys Felipe