La isla rebelde que no quiere ser apéndice
Cuba no quiere ser apéndice de nadie.
Hemos buscado el origen de la frase: te cayó un 20 de mayo arriba. Por tradición oral, los abuelos nos han contado que desde que tienen uso y razón la han escuchado y asociado con el modelo neocolonial impuesto por Estados a partir del 20 de mayo de 1902.
En esa fecha, que el pueblo cubano no celebra, se izó por vez primera la bandera cubana y bajó del asta la norteamericana. Estados Unidos estaba muy interesado en dar un matiz independentista a aquel acto, pues sabía que de lo contrario el espíritu nacionalista cubano no transigiría.
Los antecedentes de las apetencias por la isla caribeña están bien registrados en la historia, un ejemplo de ello fue la carta enviada por Jhon Adams a Robert R. Levinston el 23 de junio de 1783, donde se refería a las islas del Caribe como: “...apéndices naturales del continente americano (...) es casi imposible resistir la convicción de que la anexión de Cuba a nuestra República federal será indispensable para la continuación de la unión ”.
En 1805 en una nota al Ministro de Inglaterra en Washington, el presidente Thomas Jeferson emitió las primeras declaraciones con carácter oficial expresivas de su interés de apoderarse de la isla. : ”En caso de guerra entre Inglaterra y España, los Estados Unidos se apoderaran de Cuba por necesidades estratégicas para la defensa de Luissiana y la Florida”.
Los gobernantes de los Estados Unidos, convencidos de que aún no eran lo suficientemente fuertes para emprender una lucha frontal con Inglaterra, su rival imperialista, optaron por esperar el momento más oportuno en que pudieran dominar la Isla sin mayores complicaciones.
Es por eso que el 28 de abril de 1823 surge la llamada “política de la fruta madura ”, expuesta por el funcionario yanqui John Quincy Adams, quien aseguraba que Cuba cual una fruta separada de su árbol, por la fuerza del viento caería en manos de la potencia más cercana a ella : los Estados Unidos, solo había que esperar que madurara es decir ; el momento más oportuno.
Muchos actos con intenciones similares ocurrieron después. Jamás las administraciones norteamericanas apoyaron las acciones de los patriotas cubanos para independizarse de España. Todo lo contrario.
Esa actitud hostil encontró firme respuesta en hombres como Carlos Manuel de Céspedes, Félix Varela, José Antonio Saco, José Martí.¿Qué podía hacer pensar que al arribar al 20 de mayo de 1902 aquellas intenciones anexionistas habían cambiado?
La isla tenía bandera, himno, escudo, una constitución y hasta la mal llamada fecha de la independencia, que no era tal, sino un acto formal, pues en la práctica quien gobernaba en el país eran los Estados Unidos. Las compañías norteamericanas eran las dueñas de las tierras más productivas.
Todo estaba subordinado a los intereses de Washington.Investigaciones históricas –como una desarrollada por el licenciado en Marxismo e Historia Alie Pérez, profesor de la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río- demuestran que aquel modelo neocolonial, surgido el 20 de mayo, copiaba la constitución norteamericana, a pesar de que las cuatro constituciones de la República de Cuba en armas -aprobadas en la manigua- se apegaban más a la realidad cubana.
Ricardo Alarcón de Quesada, presidente del Parlamento Cubano, ha destacado que la primera constitución nacional, de abril de 1869, supera en buena distancia a la de Filadelfia, que reconocía en su letra la esclavitud, y a casi todas las vigentes en aquella época en nuestro hemisferio.
¿Cómo es posible entonces que Estados Unidos haya querido siempre presentar al 20 de mayo de 1902 como el día de la independencia de Cuba?
No es de extrañar entonces que la gran potencia en su primera intervención en Cuba tuviera en el plano civil y político como primera prioridad, asegurar una legislación electoral que cerrara lo más posible las posibilidades a los negros, a los pobres, como ha destacado Alarcón.
En aquella época en las zonas liberadas del dominio español había un alto nivel de participación, de ejercicio de los derechos por parte de los humildes que no existía en ningún otro sitio.Jamás permitiría Estados Unidos –el ocupante después de que los cubanos derrotaran a España- que la República en Armas pasara a ser una República Nacional.
Después del 20 de mayo de 1902 vino, hasta 1959, un largo período de gobiernos corruptos, plegados a los intereses yanquis, cuyas consecuencias para el pueblo de Cuba fueron denunciadas por Fidel Castro en el alegato La Historia me Absolverá, en el cual se expone la miseria y falta de atención en que vivía la mayor parte de la población cubana, sobre todo en las zonas rurales, sin atención educacional, ni médica.
Se anunciaban en La Historia me Absolverá las medidas que tomaría la Revolución al llegar al poder, entre ellas La ley de Reforma Agraria, y la nacionalización de las transnacionales norteamericanas.
Sólo a partir del primero de enero de 1959 la justicia social comenzó a beneficiar a quienes jamás habían sido dueños de nada, ni siquiera de su destino.Por eso aquella frase: te cayó un 20 de mayo arriba, se acuña generación tras generación.