Apoyo a equipo cubano desde Puerto Rico
Duro PR pero ‘voy a los míos’ Por Luis Santiago Arce EL DUELO será hoy en ‘la casa del trompo’ ante un rival poderoso, pero nada parece detener el entusiasmo de la fanaticada cubana que se ha hecho sentir en apoyo a su equipo en las gradas del Estadio Municipal Hiram Bithorn.
larce@elnuevodia.com
Puerto Rico y Cuba, las ‘dos alas del mismo pájaro’, se enfrentarán esta noche, a las 8:00 p.m., en una batalla entre posibles invictos luchando por el primer lugar del Grupo C en la primera ronda del Clásico Mundial de Béisbol.
“Mira consorte, para el juego de mañana (hoy) la única ventaja que va a tener Puerto Rico es que no tengo entrada (boleto), pero el corazón de mis negros es más grande que todo eso”, dijo anoche el cubano Ariel Vicens, oriundo de Zulueta y con tres años de residencia en suelo boricua, en un sondeo informal de El Nuevo Día.
Ambas novenas lucían clasificadas a la segunda fase, de haber sostenido anoche los cubanos su ventaja sobre Holanda, y para el conjunto de la mayor de las Antillas, actual campeón mundial y olímpico, será su primer enfrentamiento ante una tropa boricua integrada por varios estelares peloteros de Grandes Ligas. Vicens, en medio de su ensordecedor ‘concierto’ de cencerro, admitió que Puerto Rico es un rival duro y peligroso, pero “voy a los míos”.
A su lado, otra cubana procedente de Las Tunas y con dos años y medio de domicilio en Puerto Rico, Tania Urquiola, también destacó su deseo de victoria, pero reconoció que “está bien difícil”.
La entusiasta fanática, a quien Pedro Luis Lazo y otros peloteros saludaron efusivamente desde el terreno antes del partido, subrayó que “estuve hablando con Osmany Urrutia y me dijo que van a salir a darlo todo, pero saben que se van a enfrentar por primera vez a peloteros de Grandes Ligas. Va a ser una experiencia bien linda para nosotros… es una tarea difícil, pero no imposible. El corazón lo vamos a dar aquí”. Aprovechó, incluso, para agradecer la oportunidad que ha tenido de compartir personalmente con varios jugadores cubanos que son amigos de crianza, aunque hoy no podrá respaldarlos en el parque porque se quedó sin boletos.
Los fanáticos boricuas, por su parte, también anticipan hoy un duro reto.
“Debe ser un juego bien competitivo, de poco carretaje”, vaticinó Ramón Rosario, un colaborador de la Liga Juvenil Palomino. A su juicio, ya ambos equipos “han botado el frío”.
Elogió, asimismo, el estilo de juego agresivo y de fundamentos de los cubanos, que “deben estar en juego. Hay que jugar pelota”.
Por su parte, mientras cubanos y boricuas pensaban en el choque de hoy, un grupo de miembros de la Marina holandesa, que arribaron ayer a la Isla, llegaron al Bithorn debidamente identificados con ropa anaranjada, banderas y gran entusiasmo, que se fue disipando a medida que avanzaba el desafío.“Se siente bien. Es algo grandioso. Estamos disfrutando mucho. Es una pena que estamos perdiendo, pero siempre los apoyamos, en las buenas y en las malas”, declaró Edwin Granneman, segundos después de montar una bulla junto a varios compañeros frente a un grupo de seguidores cubanos.
Comentario: El lenguaje populachero, el trato fàcil, la vitalidad, estàn siempre junto a los nacidos por acà. El sentido de pertenencia acompaña a los cubanos estèn donde estèn.