EL MUNDO DE LOS NO OYENTES
Una visita a una escuela especial siempre nos impacta, sobre todo la paciencia y el amor de los pedagogos para conducirse con niños con necesidades educativas especiales. Eso me ocurrió, y no es la primera vez. Será porque pienso en mi niña de manera inconsciente.
Este patio de escuela es diferente a los demás. Un grupo de niños juegan tras un balón, pero no se escucha el griterío característico a esas edades, solo sonidos guturales.
La esfera blanca rueda a nuestros pies y un niño de ojos mansos corre tras ella. Nos inclinamos y se la alcanzamos. Él sonríe desde su pequeña estatura.
¿Cómo será ese mundo en el que no existe la música?, ¿qué se hace para que se sientan seres plenos?, son preguntas que se nos ocurren tan solo de mirarlos.
Dariana tiene rostro de ángel. Vive en la carretera a Mantua. Estudia el quinto grado. Tiene un hermano en el centro. La discapacidad de ambos es hereditaria pues su mamá es hipoacúsica.
Nos ayudan con el lenguaje de señas a comunicarnos con ella. Nos dice que le gusta mucho su escuela especial 28 de enero y que las asignaturas que más prefiere son la Lengua Española y la Historia de Cuba.
Edy Ernesto, también del mismo grado, vive en la carretera a La Coloma, y Luis Alberto en Candelaria. Ellos se inclinan por la computación. Son inquietos y vivaces. Cuando ven al fotógrafo, enseguida averiguan con su maestra para qué cosa es eso.
“El viernes se verán en el periódico”, les decimos. Entonces sus caritas se animan con picardía.
PON MIS MANOS A VOLAR Y ENSEÑÁME A HABLAR
Ese es el título de uno de los cuatro trabajos de la provincia que fueron escogidos por la ANSOC (Asociación Nacional de Sordos de Cuba) y el Instituto Varona, para participar en el VIII Congreso Latinoamericano de educación bilingüe para sordos, del 14 al 18 de este mes, en el Palacio de las Convenciones.
La licenciada Lidia Ana Caraballo Reina es la autora de la citada investigación. Ella lleva 20 años en esta enseñanza y nos explica que en Cuba la educación para sordos se rige por el modelo bilingüe, el cual prioriza primero el lenguaje de señas para desarrollar después la lengua española, oral y escrita.
Es como hablar dos idiomas. Tanto ella como las licenciadas Giselvis Aguiar – directora de la escuela- y María Antonieta Martínez aclaran que muchas veces los padres enseñan a sus hijos señas inventadas que después chocan con las verdaderas aprobadas como lenguaje.
Por cierto, ¿sabía usted que de una provincia a otra hay diferencias en ese lenguaje de señas?. También hay cambios de nación a nación, por lo cual se trabaja en la búsqueda de un lenguaje internacional.
La investigación de Lidia Ana consiste en un sistema de actividades con el vocabulario que deben aprender los niños de círculo infantil de la enseñanza general. Todas esas palabras y frases fueron adaptadas a la enseñanza para sordos, en lengua de señas.
Ello tiene un gran valor para el desarrollo de esa forma comunicacional desde edades tempranas, lo que facilita el aprendizaje posterior de estos niños con necesidades educativas especiales.
Una buena parte de los menores en esas edades están en vías no formales y el personal que los atiende no domina ese tipo de comunicación.
Por eso ese entrenamiento a la familia lo desarrolla la escuela especial 28 de enero todos los viernes en la mañana desde hace varios cursos, con la participación de padres de todos los municipios.
Las ventajas de ese sistema, según su propia autora, son varias: mejor adaptación del niño a la escuela; mayor familiarización con los trabajadores del centro –65, de ellos 28 licenciados- ; mejor relación entre el niño y su familia; más comunicación entre los propios compañeros de escuela, lo cual facilita que sean hablantes fluidos en la lengua de señas.
SIN ARRINCONAMIENTOS
Los alumnos de la escuela que están ahora en preescolar y primer grado, y que dominaban ya el lenguaje de señas comenzaron en mejores condiciones, en comparación con otros de etapas anteriores.
La socialización le ha ganado terreno al arrinconamiento y la timidez.
Los sordos no son menos inteligentes
“Los sordos no son menos inteligentes que las demás personas. Pero vivimos en un mundo oyente y a ellos se les dificulta comunicarse con su entorno, de ahí la importancia de la educación bilingüe”, especifica Giselvis, la directora de la escuela especial 28 de enero.
Ese centro tiene una matrícula de 56 alumnos, de ellos 49 internos, de todos los municipios.
Cada familia tiene el derecho a decidir si su hijo estudiará en este centro especial o en uno de la enseñanza general. Si optan por la segunda opción la 28 de enero les da de todas formas seguimiento a las familias, con una maestra encargada de la integración de estos niños a otras enseñanzas.
Estos casos son captados por la ANSOC y el Centro de Diagnóstico y Orientación (CDO).
Sobre este particular nuestras entrevistadas tienen numerosas vivencias, sobre todo Lidia:
“ Las familias en un primer momento hacen un poco de resistencia a tener al niño en la escuela, pero después cuando comprueban que aquí avanzaría mucho más en el aprendizaje, debido al nivel de especialización del personal, lo traen para acá.
“Los maestros en primaria no dominan el lenguaje de señas y les es difícil comunicarse con los muchachos. Además de que los niños sordos se sienten mejor con sus iguales. La familia y sus descendiente deben aceptarse como son, lo esencial es preparar al menor para la vida.
“En el caso de los hipoacúsicos sí es necesario que se incorporen a la enseñanza general para que puedan desarrollar mejor su lenguaje en la interacción con el entorno”, afirmó la especialista.
La 28 de enero tendrá otra investigación en el VIII Congreso Latinoamericano de educación bilingüe. Se trata de un sistema de actividades para desarrollar el lenguaje de la informática, el cual permite que el sordo reflexione, analice y adquiera desde una perspectiva diferente, las nociones esenciales sobre dicha materia..