DEMOCRACIA
La antigua lucha contra el terrorismo ya pasó a la historia. Fue un pretexto, y nadie sabe dónde está Bin Laden, si a alguien le importa.
Esta lucha fue organizada sólo para saber quién está con EUA y quién en contra. La sumatoria no fue mala. Una vez logrado ese propósito se pasó al Plan B: la defensa de la democracia.
La palabra tiene significado distinto según sea la persona que la pronuncie. No es lo mismo la expresión "democracia" en boca de los gobernantes de Estados que en boca de los pueblos o de la gente de izquierda.
Muchos de estos últimos la reinvidican en un sentido amplio, social. Las clases dominantes también la cacarean en todos los discursos del mundo, pero tienen un concepto limitado, elitista y electoral de la democracia.
Para el gobierno de Estados Unidos la democracia quiere decir multipartidismo, elecciones y un sistema económico dominado por los mercados (la libre empresa sin regulación estatal).
La otra diferencia, entre la idea de democracia del gobierno de Estados Unidos y de quienes están en su contra, es que para el imperialismo es sólo un pretexto para abrir mercados y tener mano de obra barata para la expansión de las empresas que representa, pues democracia y libertad de mercados forman un paquete indivisible
El debate sobre Cuba ha permitido desempolvar fuera de la Isla la Ley Helms- Burton. Ésta, en su sección 206: "Requisitos para determinar la existencia de un gobierno elegido democráticamente", establece las formas en que deberán ser elegidos los gobiernos, la formación de partidos y hasta cómo deben ser las campañas electorales, pero lo más importante, el objetivo real es el siguiente (inciso 3): que el país demuestre que "avanza significativamente hacia un sistema económico orientado al mercado sobre la base del derecho a poseer y disfrutar propiedades ".
¿De qué democracia hablan?. Es el velo para cubrir el verdadero propósito: la restauración del capitalismo.
Esa es la nueva estrategia de la doctrina Bus, aquella que también proclama en nombre de esa democracia que tiene derecho a invadir al país que le dé la gana y piensa que ninguna otra potencia se le opondrá.
Esperemos que la experiencia de Irak le sirva para algo. Llevar la democracia con bombas no fue acogido por allá con aplausos.
Sin embargo resulta gracioso, Arabia Saudí es una monarquía y jamás Estados Unidos ha colocado a esa nación en ninguna lista en la que se es un país antidemocrático.
¿Curioso verdad?.
El término democracia procede del griego demos (pueblo) y kratein (gobernar), y se refiere a un sistema político por el que el pueblo de un Estado ejerce su soberanía mediante cualquier forma de gobierno que haya decidido establecer
En las democracias modernas, la autoridad suprema la ejercen en su mayor parte los representantes elegidos por sufragio popular .
Y este es un punto que en el caso de Estados Unidos se contradice con todo lo que en teoría preconiza hacia fuera el plan B .
El señor Bush triunfó en unas elecciones bien fraudulentas a partir de los robos de votos efectuados por los seguidores de Jeb Bush, su hermano, en La Florida.
¿Qué democracia, qué transparencia ni qué ocho cuartos?.
Y en este aspecto coloco aquí estas reflexiones acerca de las obviedades de la democracia de Ricardo Medina © www.aipenet.com. Aquí va:
— Aún a riesgo de que parezcan verdades del maestro Pero Grullo, conviene recordar algunas obviedades que suelen pasarse por alto respecto a la democracia.
—En una democracia no siempre ganan los mejores o los menos malos, sino los que obtienen más votos. A veces ganan los mejores, pero otras tantas veces ganan los peores. “Llegaron los sarracenos y nos molieron a palos/ Que Dios ayuda a los malos/ Cuando son más que los buenos”. A veces los malos tienen más habilidad, más dinero, más malas artes y se llevan el triunfo. Así es la democracia.
—El “pueblo” no siempre tiene la razón. Esto se refiere no sólo a que con frecuencia los malos políticos (y gobernantes) son más populares, sino que a veces las propuestas más desastrosas —por ejemplo, las propuestas voluntariosas a golpes de dinero público y, por ende, generando déficit fiscales— son más atractivas que las propuestas sensatas.
—Las buenas intenciones —suponiendo, equivocadamente, que podemos conocer de veras las intenciones del prójimo— no garantizan buenos resultados. Se requieren también conocimientos precisos, sentido de la oportunidad, habilidad para llevar a cabo los buenos propósitos.
—El “interés popular” o el bien común suele ser una coartada de intereses particulares. Más aún, el interés “social” no existe. No confundir con aquello que representa el mayor bien para el mayor número de personas.