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La pompa de jabón
 
“La unión de una creciente productividad y una creciente destructividad; la eminente amenaza de la liquidación; la rendición del pensamiento, la esperanza y el temor a las decisiones de los poderes existentes; la preservación de la miseria frente a una imprecedente riqueza constituyen la más imparcial acusación: incluso si estos elementos no son la raison d éter de esta sociedad, sino solo sus consecuencias; su pomposa racionalidad, que propaga la eficacia y el crecimiento, es en sí misma irracional”.
Parece haber sido escrito hoy, pero no. Lo escribió Herbert Marcuse en su libro El hombre unidimensional (ensayo sobre la ideología de la sociedad industrial avanzada). La edición que tengo ante mí data de 1968.
En su capítulo Las nuevas formas de control Marcuse hace una fotografía de lo que sigue ocurriendo hoy, peor, de lo que ha llegado a su máximo clímax. Veamos:
“Los derechos y libertades que fueron factores tan vitales en los orígenes y etapas tempranas de la sociedad industrial ceden ante una etapa más alta de esta sociedad: están perdiendo su racionalidad y contenido tradicionales. La libertad de pensamiento, de palabra y de conciencia eran –tanto como la libertad de empresa, a la que servían para promover y proteger –esencialmente ideas críticas, concebidas para remplazar una cultura material e intelectual obsoleta por otra más productiva y racional. Pero una vez institucionalizados, estos derechos y libertades compartieron el destino de la sociedad de la que se habían convertido en parte integral. La realización anula las premisas”.
Cualquier semejanza con este mundo en el 2 006 no es pura casualidad. Ahí está la tortura como una práctica defendida por la sociedad que se autotitula la más democrática.
Ahí está la base militar de Guantánamo convertida en cárcel internacional, en la cual permanecen cientos de prisioneros prisioneros de más de 40 nacionalidades sin derecho a un juicio justo.
Ahí están las cárceles clandestinas aupadas por la CIA en el mundo, y los aviones que trasladan a los reos y tocan suelo en naciones europeas, ¡La culta Europa¡, la misma que esclavizó a los africanos y colocó grilletes en sus pies como si fueran bestias.
Y dice también Marcuse: “Se puede distinguir también entre necesidades verdaderas y necesidades falsas... La mayor parte de las necesidades preponderantes de descansar, divertirse, comportarse y consumir de acuerdo con los anuncios, de amar y odiar lo que otros odian y aman, pertenece a esta categoría de falsas necesidades”.
Dice un proverbio chino: “La gente se arregla cada día el cabello, por qué no el corazón”.
Podría parecer que no tiene nada que ver con Marcuse, pero sí, y mucho.
 
NOTA. Herbert Marcuse (1898-1979), filósofo alemán (nacionalizado estadounidense), principal teórico de la izquierda radical y del movimiento denominado “Nueva Izquierda”, que mantuvo posiciones muy críticas frente al orden establecido y a la cultura y las costumbres convencionales.
Nació el 19 de julio de 1898 en Berlín. Cursó estudios superiores de Filosofía en las universidades de Berlín y Friburgo. En 1933, ingresó en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Frankfurt, unidad académica en la que se originó la denominada Escuela de Frankfurt, a la cual también se encontraban unidos los nombres de Theodor Adorno y Max Horkheimer.
El ascenso al poder en Alemania, ese mismo año, de Adolf Hitler y del Partido Nacionalsocialista Alemán del Trabajo tuvo como consecuencia la clausura del Instituto. Marcuse emigró a Estados Unidos, país en el que se estableció y cuya nacionalidad adoptó en 1940. Comenzó entonces una intensa actividad investigadora y académica en el Instituto de Investigación Social de la Universidad de Columbia (1934-1940) que abandonó durante la década de 1940 (en la que trabajó para distintos departamentos del gobierno federal estadounidense) y que continuó posteriormente en las universidades de Columbia y Harvard (1951-1954), Brandeis (1954-1965) y de California en San Diego (1965-1976). Falleció el 29 de julio de 1979 en Starnberg (República Federal de Alemania).
 
 
 
 
 

Desde la Feria del libro una mirada al mundo
 
La Feria del Libro que se desarrolla en esta ciudad capital es un abanico que se abre al mundo, que cultiva, instruye y nos acerca a otros confines.
Un libro es como una llave que abre puertas desconocidas. Existe un amplio espectro en la feria para escoger. Aquí está La guerra secreta, Operación Calipso, de Fabián Escalante Font, que centra su escenario en Nicaragua y en la guerra sucia desatada contra el Frente Sandinista de Liberación Nacional.
En 14 capítulos se exponen pormenorizados detalles de lo ocurrido en aquella nación entre 1979 y 1983, incluidos los testimonios de numerosos combatientes de aquella epopeya.

“La memoria en donde ardía”, del periodista y escritor argentino Miguel Bonasso narra los avatares del personaje central de la novela, Sergio Di Rocco, quien regresa a la tierra del tango después de años de exilio  en México e inicia una búsqueda para conocer qué pasó con su esposa desaparecida  en los años de la dictadura.

“Asesinando la esperanza” , de William Blum  es una valiosísima investigación acerca de la historia de la CIA y de las intervenciones militares en el mundo.

La compilación de documentos y pruebas bien vale la pena tenerlos siempre a mano para identificar dónde está el verdadero transgresor de los derechos humanos, dan fe de ello las operaciones secretas de la CIA y las intervenciones militares en  más de 50 países, por solo citar algunos: Filipinas, Corea, Albania,  Grecia, Alemania, Irán, Guatemala, Viet Nam, Laos, Camboya, Argelia , Ecuador.

En esta última nación en la década del 60 la CIA infiltró numerosas organizaciones de izquierda para que éstas exigieran a su gobierno la ruptura de relaciones con Cuba.
Estos son solo algunos botones de muestra de un pormenorizado estudio que alcanza 471 páginas de texto, además de un buen número de notas  anexas.
Alternando con todos estos volúmenes  de ciencias sociales y política, ha estado también la literatura infantil, la poesía , ¿ y por qué no?, la introspección en la idiosincrasia del cubano.

En ese mundo husmea de manera deliciosa el libro Príapos, del escritor uruguayo cubano Daniel Chavarría, que será presentado este sábado en la feria.

El autor de El ojo de Cibeles, Adiós muchachos, Una pica en Flandes y Viudas de Sangre ha declarado que Príapos, surgió a partir de un cuento titulado así, y  “ pretende mostrar una cosa que a mí me ha llamado la atención , y es la convivencia de una ética revolucionaria, científica, con las leyes no escritas del barrio, de la marginalidad, del lumpen, es curioso eso”.

La historia se centra en el caso de un médico cubano recién graduado que va a pasar su servicio social a las montañas de Oriente, a la Sierra de Cristal y se encuentra con un altísimo índice de priapismo, una enfermedad muy rara  que provoca erección de horas o días, y  puede terminar en trombosis o gangrena y necesidad de intervención quirúrgica.
“Se llena el médico con la ilusión de cubrirse de gloria descubriendo los principios farmacológicos de quizás un viagra cubano, y eso da un inicio muy divertido”, ha asegurado Chavarría, quien además de entretener aporta al lector en sus novelas abundante información relacionada con temas paralelos.
Así lo hace en Viudas de sangre, otro de sus libros vendidos en la feria y que aporta información acerca de la corte del último de los zares, aunque se centra en prostitutas y rufianes que llegan en la primera mitad del siglo XX a Cuba.
Anda de esta manera la feria, con diversidad para escoger y acompañando el tiempo libre de los pinareños. ¿En qué mejor invertirlo que en la cultura?
 
 
 
 
 

 
 

II Los Duendes de Nersys Felipe


 Publicado en: http://www.jrebelde.cubaweb.cu y en :
 
http://www.guerrillero.co.cu
 
¿Se recuerdan las frutas que degustamos en la infancia y  los olores de la abuela? ¿Lo importante es la belleza del paisaje o que nuestro padre nos haya tomado de niños de la mano y su aura protectora se fundiera con la naturaleza que nos vio crecer?.
La escritora pinareña Nersys Felipe –Premio Casa de las Américas en dos oportunidades- y nominada dos veces para el Premio Nacional de Literatura, nos convierte en niños gracias a la magia de los recuerdos.
 
 
La naturaleza es uno de los personajes de sus cuentos, ¿ello se debe a la belleza del paisaje pinareño?
Si ves una loma crecida de pinos que despliegan, espléndidos, su belleza al sol, te encantarás mirándola. Pero eso no es lo bueno. Lo bueno es que tu padre te tome de la mano y camine contigo entre los pinos haciéndote ver su cambiante verde, aspirar el aroma, único en el mundo de un pinar virgen y oír tus pasos sobre las agujas caídas, y el canto de los tomeguines, y la música del aire allá en las ramas, y así y así, hasta que tu padre llega contigo a lo más alto y allí te sienta a su lado y te pasa el brazo por la cintura. No hay apuro.... no hay que hablar..... el tiempo se ha detenido...son solo tú, tu padre y los pinos en el universo. Si te encuentras así con un paisaje, sintiendo la vida que lo anima y te lo entra entero en el alma, en ella se te quedará para siempre. Fue así como me encontré  con el Cuyaguateje y con toda la hermosura que lo rodea, y es por eso que su paisaje señorea en mis cuentos. Pero no señorean los pinares; los increíbles pinares que bordean la estrecha y empinada carretera que va de Pinar del Río a Guane pasando por Luis Lazo. Por eso he contado aquí de ellos. Es algo que le debía a mi padre.
Ya los niños no cantan canciones infantiles, ¿ a qué cree usted que se deba?.
Las canciones infantiles siempre han sido sencillas, y por sencillas, bellas, y por bellas, nobles. Con su riqueza rítmica y melódica y la poesía y gracia de sus letras, nos ayudan a preservar el gusto estético del niño y a darle lo que mental y emocionalmente necesita. Sin embargo, no se cantan como antes. ¿Por qué son otros los tiempos y otros los niños? Bueno, antes no había televisión y jugábamos y cantábamos mucho.  
Ahora los niños se sientan a ver los muñe y frente al televisor se quedan, por lo que les gusta y porque nos conviene a los adultos. Por eso son buenos los círculos infantiles con sus titas que cantan, las casas de cultura con sus cantorías y los espectáculos teatrales de bien escogido repertorio. Pero para evitar que esas canciones se extingan, como se están extinguiendo los osos pandas, haría falta una mayor presencia de ellas en el hogar, la escuela, los medios audiovisuales y en la grabación de discos y casetes, y no pensando en la familia cuando incluyo esto último y porque no todos tenemos grabadora, sino pensando en los espacios de reunión de los niños. Y porque reconozco el valor de esas canciones, los convido a soñar el sueño de que vuelvan a cantarse. Después de todo un sueño, si en él se persiste y por él se trabaja, puede volverse realidad.
9- Los mamoncillos de sus cuentos, y de Guane ¿le siguen gustando?
Me siguen gustando . Lo más importante de nuestra casa de Guane era su mata de mamoncillos. Nos pasábamos el año esperando por sus flores y, cuando se abrían su olor me recordaba el de los polvos de heliotropo que mi abuela se ponía y que venían en unos paqueticos envueltos en papel de seda amarillo y atados con una cinta dorada. Más nunca he vuelto a verlos ni olerlos, ni más nunca he comido mamoncillos tan blancos y dulces como los de aquella mata, que ya no existe. ¿Y sabes?. Hay un montón de otros más nunca en mi vida. Pero bueno, de ellos, como de mis pesadillas  de niña, no quiero hablar.
7- ¿Es usted una niña grande?
Ojalá lo fuera, porque me encantan las niñas, pero no lo soy. Soy una mujer de 70 años que no suele acordarse de que los  tiene, porque como el día no le alcanza para todo lo que debe y quiere hacer, ni un minuto le queda para pensar en su edad.
8- ¿Mantiene algún hábito de los que tenía en la infancia?
El de la lectura y el de levantarme temprano como mi padre, que era el que nos llevaba el café a la cama; el de recortar figuritas de colores y el de luego perderlas; y el perfume con colonia para dormir.
Y así está Nersys, entre los duendes de luz de su nuevo libro que le hablan bajito al oído, y le cuentan historias de barcos de papel en ríos flaquitos; de un viaje pospuesto hacia donde nacen los arcoiris dobles; del galope de un mulato general;  y de cómo arropa a su caballero un  padre en la fría  Nueva York. (FIN)
 

Los duendes de todo ser
 
De la fantasía, los abuelos y otros afectos trata esta entrevista. No importa que no conozcan a su autora. Con ella podrán viajar al pasado de todo ser humano, al vuestro también.
 
Los duendes de Nersys Felipe
                          Por Zenia Regalado
 
En:http://www.jrebelde.cubaweb.cu/
 
Sumario: Bajo el influjo del paisaje que le vio nacer esta escritora multiplicadora de ternura tiene una  tesis que defiende contra todos los molinos: la fantasía protege al ser humano hasta en las situaciones más extremas.
 
De su vieja máquina brotan los duendes. Esos que descansan en su nuevo libro Corazón de libélula, y que le harán compañía a sus ya famosos Román Elé, Cuentos de Guane y Maísa.
Anele, la editora de la nueva obra nos confesó que lloraba mucho leyendo el volumen y no sabía por qué tanta ternura le desbordaba el alma.
Quizás no haya nada más parecido en el mundo que la espera de un niño y de un nuevo libro.
La muchacha estaba embarazada cuando Ediciones Unión  puso en sus manos el original  de Corazón de libélula y otros duendes y duendas -aún sin publicar- de la escritora pinareña Nersys Felipe,
La ganadora del premio Casa de las Américas en dos oportunidades nos recibió una de estas tardes en la intimidad de su hogar, en Virtudes 178, este, en la capital pinareña.
En la vieja casa que le vio nacer hace 70 años desató sus musas y recuerdos meciéndolos sobre un sillón, cercano a un antiguo espejo.
Nos parecía que estábamos en la morada de los cuentos. Quien sabe si andábamos tras los pasos de la felicidad, a veces tan cercana y por ello imperceptible, inatrapable.
-En este siglo que se dice postmoderno, ¿qué lugar le da usted a la fantasía?.
Vi en la televisión a un anciano pakistaní rodeado de niños sin familia y sin casa. Bueno, eso es lo que les quita un terremoto, y salud de cuerpo y alma, cuando los deja con vida. ¿Y sabes qué? Que se veían tan a gusto que parecían no haber perdido nada. Y aunque el cronista no lo dijo, supe que lo que el anciano les contaba eran las historias fantásticas de su tierra. La fantasía es un espacio ilimitado, infinito y preñado de cambiantes y fabulosos aconteceres, que sin ser reales, de lo real parten. Entramos a él de casualidad o a propósito, de sus sucederes somos espectadores o partícipes, pero siempre lo dejamos con el corazón enriquecido y el deseo de un pronto regreso. En este siglo que se dice postmoderno, seguimos necesitando ese espacio como lo necesitó en sus albores la humanidad para explicarse lo inexplicable. Nunca podremos prescindir de él, porque caminaríamos hacia esa seca estrechez de pensamiento que empobrece el espíritu y asfixia la imaginación.
-¿Hoy su infancia le duele o le alegra?
Mi infancia me alegra porque me dio mas bueno que malo. Me dio, por ejemplo, el gusto por la lectura: la enciclopedia de mi padre fue mía, aún antes de saber leer, y los días de reyes y cumpleaños, él y mi padre me regalaban libros; guardaba libros el sótano de la Junta de Educación de Guane y mi abuelo nunca me los negó; y para que  me los llevara a casa, mis monjas maestras me prestaban los suyos, de atractivas tapas, letra grande y nítida y láminas en colores.
Y yo me encantaba con la historia que cada uno me contaba y lo devolvía enseguida para que me prestaran otro. Soy la mujer que aprendí a ser de niña, con virtudes, pero también con defectos y limitaciones, pues no todo es color de rosa ni aún en la más feliz de las infancias. Baste decir que por miedo al infierno tuve pesadillas que todavía recuerdo, pero de las que no quiero hablar.
-Si los adultos recordaran su infancia, ¿serían mejores padres y abuelos?.
Sin duda lo serían. Y lo sé por mí y mi nieta Cecilia. Apenas la dejo jugar si escribo porque me desconcentra; no la saco al portal porque la cocina me espera; ni tampoco de paseo porque tendría que ponerme la ropa de salir y cada día me gusta menos ponérmela. Pero el día que recordé mis cinco años, los mismos que tiene ahora Cecilia, me atreví a tijeretear un mosquitero, y no tan viejo por cierto, para inventarle un velo y una cola de novia. Aquel día decidí recordar más a menudo mi infancia, porque en un abrir y cerrar de ojos, Cecilia crecerá y nuestro mosquitero- traje de novia, el de mi felicidad y su deslumbramiento, pasará a ser solo un recuerdo. Aunque quizás lo guarde con una nota: Para que se lo regales a tu hijita cuando cumpla cinco años y le cuentes que tu abuela te lo inventó.
-¿Qué son los abuelos en la vida de los niños?
El padre de mi madre fue la única persona a la que esperé ansiosa y por la única que sufrí si se demoraba en llegar. ¿Y sabes por qué?. Porque llegaba el viernes a Pinar del Río y el mismo viernes me llevaba con él a Guane en un tren que tenía pito, campana y que rugía, humeaba y pasaba por ni sé los pueblos y ríos y aunque bastante lejos, por el mar. ¡A Guane con abuelo en tren, dios mío¡. A Guane a ver a abuela, reídora, cariñosa, besuqueadora y oliendo unas veces a sazones, otras a vainilla y por las tardes a polvos de heliotropo.
Me quisieron tanto mis abuelos de Guane que les escribí el mejor de mis libros. Pude haber escrito otro para los padres de mi padre, pero nos relacionamos poco y poco puedo contar de ellos: que él era alto y ella bajita, que tenían mi mismo cabello crespo y rezaban el rosario antes de dormir. Vivían solos en San Antonio de los Baños, en una casa umbrosa y sin adornos y con el recuerdo de una hija suicida. Por eso aquella abuela se vestía serio y casi siempre serio estaba aquel abuelo. Me hubieran querido, no sé, como con más sosiego; no me habrían dejado corretear descalza, como podía corretear en Guane, pero me habrían contado las historias de la Gran Canaria, la isla española de la que vinieron cuando él casi nunca estaba serio y ella se vestía de bonitos colores. ¿Y te das cuenta? Los abuelos son importantes, no solo para los niños , sino también para las personas mayores. Yo pienso mucho en los míos de San Antonio y doliéndome, porque no nos pudimos querer. (Continuarà)

San Valentín en mi ventana

 

¿Qué es el amor?

Capricho del espíritu

Luna reflejada en el estanque

Pensamiento con alas

Estrellas de fuego

 Dulce –amargo

 Dolor –alivio

Alegría- tristeza

Cercanía – Remembranza.

Contradictorio.

Voraz

 Nada parece saciarlo

 El exceso le ahuyenta

La carencia le mata

 

                                 13 de febrero

 

Abstracción

 

Una mujer sin nombre

                   Sin rostro

te acecha en el anonimato

se inventa historias

crea mapas

une puntos geográficos

acerca carreteras y relojes

se parapeta detrás de tu mirada

te esgrime como espada redentora

en noches y días iguales

aduladores de la rutina.

Preñada de desaliento

                                  te busca

                                  desnuda

                                   sin prejuicios

tendida en la húmeda yerba de un sueño

Nunca lo sabrás

Te prefiere ajeno

                    fugaz

como un hombre para un poema

 

                                                  (Zenia)

 
 
 
 
 

La otra cara de la luna

 

            Por Zenia Regalado

 

La nueva telenovela cubana “La otra cara de la luna” recién ha comenzado y ya se puede hablar de un logro: ha movido las fichas en el tablero de la reflexión.

No analizaremos aquí el hecho artístico en cuestión, sino el impacto que está teniendo en el seno de la familia cubana, en las conversaciones de pasillo y hasta en los recesos laborales.

Se habla de ella, y es su mayor virtud.

Las personas de la tercera edad mueven la cabeza en señal negativa. Los patrones que aparecen reflejados en La otra cara... no son los de su época: aquella en la cual las jóvenes llegaban vírgenes al matrimonio y la moral dependía de una minúscula parte del cuerpo femenino.

El resto de las generaciones busca en los puntos de vista que se mueven alrededor de cuatro adolescentes: Yamina, Amanda, Léster y Néstor, para encontrar el reflejo de su propia psicología.

Padres autoritarios, sobreprotectores, madres demasiado ingenuas desfilan ante los ojos del espectador, y lo provocan.

Quizás hasta la fecha el capítulo más controvertido resultó el de la consumación del acto sexual.

Es innegable que esa realidad toma cada vez más cuerpo entre los adolescentes al descender la edad de la primera relación sexual . Nos guste o no hay que mirarla de frente. Por silenciarla ella no dejará de existir.

Nuestros muchachos están expuestos cada vez más a estímulos eróticos, en la televisión, el cine, en los videos que entran al país, en la música.

Su capacidad de resistencia está a toda prueba todo el tiempo y a veces ni nos damos cuenta.

La moraleja que toma cuerpo en lo ocurrido a Amanda ha despertado a muchas conciencias dormidas, pues a veces no nos gusta ver y mirar lo que tenemos alrededor.

Este debate acerca de la sexualidad en la adolescencia que tiene lugar en lo interior de la sociedad debe traer algún impacto positivo.

Creemos que muchos repasarán su comportamiento con los hijos y sus errores al cerrar sus oídos ante el pronunciamiento de una duda. No importa que nos parezca un tanto esquemática esta madre que no se da  cuenta del mundo en el que vive.

Una cosa se enseña en la casa, y otra hacen los adolescentes empujados por el grupo y la necesidad de reafirmación.

La tesis de esta primera historia defiende el sexo precoz, pero con amor. Es obvio, está ahí, sobre el tapete y nos parece en este punto algo inconsistente el personaje de Yamina: alocada para la escuela, y semejante a una vieja sabia cuando habla a su novio.

Quizás el deseo de no crear un personaje estereotipado negativo moralmente para todo llevó a estas incongruencias.

Faltan muchos capítulos y otras historias aún más controversiales. Por el momento la telenovela desata criterios y ojalá la cura en sal sirva como ungüento.

 
 

La Federación Estudiantil Universitaria en el sentimiento humanista del pueblo
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Reconocen los miembros de las Brigadas Universitarias de Trabajo Social vivencias en tareas comunitarias, como parte de la Revolución Energética que realiza el país

Zenia Regalado
PINAR DEL RÍO.— El agradecimiento del pueblo, sobre todo de los casos más vulnerables, es una motivación para la ética y la virtud de los integrantes de las Brigadas Universitarias de Trabajo Social (BUTS), quienes reconocieron aquí, en plenaria provincial, lo hondo que les llegaron las experiencias vividas durante sus tareas en las comunidades, como parte de la Revolución Energética.
Daynerys González García, estudiante de tercer año de Economía de la Universidad Hermanos Saíz, contó varias anécdotas acerca de la distribución de ollas arroceras en el reparto Celso Maragoto —de la capital provincial— en el cual, además de entregar los artículos, reportaron nuevos casos sociales, como el de una anciana con ambas piernas amputadas, quien tenía como tutor a su hermano, un enfermo psiquiátrico.
En el encuentro se narraron anécdotas de lo vivido a partir del 16 de diciembre. Entre estas, la del poseedor de un bicitaxi en Consolación que se puso al servicio de los jóvenes, y al preguntársele quién pagaba eso respondió: “A la Revolución no se le cobra nada”.
Tomaron parte en esta tarea 508 trabajadores sociales y 579 integrantes de la Federación Estudiantil Universitaria, y paulatinamente se incorporaron jóvenes de otras provincias.
Ernesto Zayas, vicepresidente de la FEU Nacional, destacó cómo la participación estudiantil en la Revolución Energética tuvo una buena representación en el Foro Social Mundial de Venezuela, en el cual personas de otras naciones conocieron del comprometimiento de la juventud cubana con su realidad y su pueblo.
Precisó que esta es la última plenaria de las BUTS en el país, y que de estos intercambios saldrán variantes de cómo llevar parejo estas tareas sociales con el estudio y con el funcionamiento de la organización, para lo cual habrá que aprovechar hasta los sábados y domingos.
Otro de los puntos de vista que enriquecieron el debate fue el de Franklin Carmona, presidente de la FEU en Pinar del Río, quien destacó que la organización trabajará para que sus 12 300 integrantes en Vueltabajo participen al menos en una tarea social, para lo cual se rotarán las fuerzas estudiantiles.

Hablando de amores

¿María un folletín? Puede ser. Se llora muchísimo con ella, sobre todo en la adolescencia. ¿Cuántas muchachas- y no solo amas de casa- derramaron sus sentimientos sobre el volumen de Jorge Isaacs?
Pero no se trata solo de sentimentalismos lacrimosos. La novela tiene sus valores.
Este escritor colombiano (1837-1895), debe su fama a un pequeño volumen de poemas, Poesías (1864), y a una sola novela, María (1867), que obtuvo un éxito inmediato y se convirtió en la más popular, imitada y leída de Latinoamérica sólo superada, según la crítica, por Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
Isaacs descendía de una rica familia judía británica que se mudó desde Jamaica a una propiedad en el Valle del Cauca, cerca de Cali donde nació. Estudió en Bogotá y, en lugar de seguir la carrera de Medicina, como había planeado, se enroló en el Ejército para combatir en la guerra del Cauca (1860-1863), un enfrentamiento civil que destruyó las propiedades de su familia y le privó de sus riquezas.
Reducido a la pobreza, Isaacs se trasladó a Bogotá con el fin de dedicarse a la literatura. Su primera colección de poemas obtuvo un gran éxito, al igual que María, novela lírico sentimental y su mejor obra, que cosechó un éxito espectacular. Antes de finalizar el siglo XIX, llevaba 50 ediciones.
La novela, un romance elegíaco, describe una idílica existencia en el valle del Cauca, y contiene pasajes ambientados en África en los que el autor idealiza el noble salvajismo y condena la esclavitud; la historia de los amores de María y su primo Efraín, a la que añade las de otras parejas de jóvenes, que pertenecen a clases sociales y etnias diferentes, se complementan entre sí.
Al desarrollo amoroso de los protagonistas corre paralelo un ahondamiento progresivo de la realidad social. Se la puede considerar como novela realista romántica americana por antonomasia, aunque algunos la sitúan dentro del folletín. Además es la obra precursora de la novela regionalista de las décadas de 1920 y 1930.
Isaacs fue incapaz de repetir el éxito de esta su primera novela, a pesar de que continuó intentándolo. Alternó la escritura con varios cargos dentro del funcionariado, y fue cónsul de su país en Chile. Sin embargo, se le denegó repetidamente la posibilidad de recuperar su fortuna familiar y en 1895 murió, en Ibagué, Tolima, en la pobreza.